Las papillas de fruta en bolsitas para chupar se han hecho muy populares últimamente y son un recurso muy utilizado para conseguir que los niños más reacios a comer fruta por fin se la tomen. Pero este truco no es una buena opción.

La Comisión de Nutrición de la Sociedad Alemana de Pediatría ha publicado recientemente su opinión sobre este tipo de productos. En concreto dicen que los niños pequeños no deberían tomar fruta ni alimentos infantiles en bolsitas para chupar, sino que deberían comer la papilla con cuchara o la fruta en trocitos para tener la oportunidad de familiarizarse con los distintos sabores y texturas y que los cuidadores deberían respetar siempre la sensación de hambre y saciedad del niño.

¿Cuál es el problema de estos productos?

Pues que el contenido en azúcares libres de estas papillas es muy alto, con una densidad energética muy elevada. Son alimentos con muchas calorías en poco volumen, que además aportan hasta un 90% de esas calorías a partir del azúcar, cuando la recomendación de la OMS es que el azúcar no suponga más del 5% del total de las calorías consumidas y si es menos mejor. Cuando se hace un consumo continuado de estos productos (y poner una bolsita de estas para el recreo o la merienda es un consumo continuado) el riesgo de obesidad y caries aumenta mucho.

Un envase ya contiene los 15 gr de azúcar que se recomienda no sobrepasar al día en un niño pequeño.

Sabemos que durante los primeros 6 meses de vida lo ideal es que el niño tome solo leche materna o en su defecto una leche adaptada. Pero sobre los 6 meses el lactante precisa más energía y algunos nutrientes como el hierro, el zinc, el yodo, la vitamina B o determinados ácidos grasos para continuar creciendo y desarrollándose adecuadamente. La leche sola ya no es suficiente. Pero la alimentación complementaria no tiene únicamente una función nutricional. También supone la oportunidad de que empiece a comer lo mismo que el resto de la familia y de que participe de las comidas familiares.

Desde hace unos años se han puesto de moda los purés infantiles en bolsitas provistas de una boquilla para chupar directamente. Estos dispositivos son muy cómodos y es muy fácil para el niño ya que simplemente tiene que chupar o beberse el contenido. Esto ayuda a que las comidas en la calle o en el parque sean más rápidas y fáciles. Sin embargo esta facilidad en el uso puede tener ciertos inconvenientes.

 

Cuando le damos el alimento de forma que lo tengan que chupar de la bolsita, estamos retrasando el aprendizaje de comer con la cuchara o masticar alimentos en trozos. La comida debe ser explorada por los labios, la lengua y las manos y luego masticada y tragada. El aprendizaje de estos movimientos se ve retrasado en los niños que comen succionando de la bolsa. Sabemos que existe un momento en el que aprenden a comer alimentos sólidos con más facilidad. Si se retrasa la introducción de alimentos para masticar después de los 9 o 10 meses el aprendizaje se produce con más dificultad y se asocia con un menor consumo de fruta y verdura en los años siguientes.

Ofrecer al bebé los alimentos con la cuchara o dejando que ellos mismos lo cojan con las manos también ofrece la oportunidad de interactuar con el bebé mientras están comiendo,  hablar con ellos, controlar cómo va aprendiendo y sobre todo responder a las señales de hambre y saciedad permitiendo que el  niño coma lo que necesite y deje de comer cuando se sienta satisfecho.

La fruta, mejor entera

Consumir la fruta en forma de puré, chupando de la bolsa, también aumenta el contacto de la fruta dulce y ácida sobre el esmalte de los dientes con el consiguiente riesgo de caries.

¡Pero si es fruta! ¡Y no lleva azúcares añadidos!

Efectivamente es fruta. Pero cuando la fruta se consume triturada no tiene el mismo efecto sobre el metabolismo. La fruta entera aporta también toda la fibra y el resto de los  componentes por eso sus efectos sobre el azúcar de la sangre y las hormonas que la regulan son diferentes. Los azúcares de la fruta entera, los azúcares intrínsecos, no son perjudiciales para la salud. Pero cuando la fruta se transforma en zumo, los azúcares se liberan y se considera azúcares libres, que sabemos que son perjudiciales para la salud.  Este tipo de productos, además de la fruta triturada, suelen llevar zumos, que son azúcares libres,para que la mezcla sea más fluida y para que el resultado sea un puré más dulce haciendo que el resultado final no sea tan saludable como se podría pensar.

El zumo añadido aumenta el contenido de azúcares libres

El consumo de alimentos dulces en niños pequeños hace que aumente la preferencia por este sabor y a largo plazo se asocia con aumento del riesgo de obesidad.

A partir de los 6 meses el niño puede (y debe) empezar a tomar fruta como parte de la diversificación de su dieta. Le podemos ofrecer trozos de fruta tierna para que la coma con sus manos o triturada, pero siempre con cuchara, nunca en biberón  y respetando la sensación de saciedad. En caso de empezar con la fruta triturada no deberíamos retrasar la introducción de los trocitos más allá de los 9 o 10 meses, para conseguir que acepte mejor las nuevas texturas.