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martes, 22 de mayo de 2018

El niño que no come. ¿Qué podemos hacer?

Los niños comen lo que necesitan. El hambre es un mecanismo de regulación perfecto para controlar la cantidad de alimento que tenemos que comer. Los niños lo tienen muy claro y no comen por compromiso, porque es la hora o para que no sobre comida. Al menos no lo hacen durante los primeros años de vida.
Cuando el niño es pequeño y no come la cantidad que los padres creen que debe comer surge la preocupación: ¿Estará bien?, ¿crecerá adecuadamente?, ¿le faltará alguna vitamina? 
Y no solo cuando el niño come poco. También cuando rechaza sistemáticamente ciertos grupos de alimentos (el típico niño que no prueba las verduras) o  se niega a probar alimentos nuevos
Si a esto le sumamos que en algún momento hemos insistido para que coma un poquito más, lo hemos forzado a comer o hemos perdido la paciencia en la mesa porque la comida se estaba transformando en una batalla campal, la relación del niño con la comida se puede volver problemática y entramos en una dinámica difícil de romper. 
Si queremos conseguir que nuestro hijo coma mejor, podemos aplicar unas sencillas reglas. 

Al niño que no come, cuanto menos le demos, mejor

No hay nada que desanime más al niño que come poco que ver un plato enorme rebosante de comida. Es preferible servir pequeñas porciones que se ajusten a lo que es posible que se coma. Hay que ser realistas. Como sabemos que va a comer poco, debemos asegurarnos de que que le servimos alimentos saludables. Es conveniente ofrecer alimentos variados, pero sin exagerar. Si ponemos 10 alimentos diferentes, el abanico de posibilidades es demasiado amplio. Inicialmente es suficiente con ofrecer 3 ó 4 tipos de alimentos diferentes que sean del gusto del niño. Pasados unos días, podemos incluir en esa variedad algún alimento de los que no acepta en cantidades mínimas. Es probable que el primer día ni siquiera lo pruebe. No importa. Hay que insistir.
A veces es necesario ofrecer el nuevo alimento 10 ó 15 veces hasta que se lo coma. 
Si un alimento en concreto le produce verdadero rechazo, es preferible esperar un tiempo prudencial antes de volver a intentarlo. A veces 1 semana puede ser suficiente, pero en ocasiones precisan mucho más tiempo para "olvidar" que un alimento no les gusta. 

Calladitos estamos más guapos

Igual que al niño que no come no lo regañamos, 
al niño malcomedor que por fin come algo, 
tampoco lo felicitamos. 

Seguramente ya sabes que forzar a los niños a comer es contraproducente. El niño se siente intimidado y puede comer incluso menos. Insistir en que se coma un bocadito más,  "ayudarlo" poniéndole el alimento en la boca o engañarlo haciendo el avioncito para que se coma una cucharada más son formas más discretas y sutiles, pero sigue siendo forzar a comer. Si el niño no tiene la oportunidad de dejar de comer cuando ya no tiene hambre estamos enseñándole a no respetar las señales de saciedad, lo que a la larga puede conducir a mayor riesgo de obesidad. 
Regañar al niño que no come, o intentar convencerlo prometiéndole un premio por comer ejerce el mismo efecto: mayor rechazo y una relación insana con la comida. Nunca hay que condicionar el postre a que se coma determinado alimento. El postre no es un premio, y las verduras no son el precio a pagar. Tampoco poner la tele, ir a jugar al parque o cualquier otra actividad agradable son intercambiables por el alimento rechazado. 
Del mismo modo tampoco es conveniente animar o felicitar al niño que por fin ha probado un alimento nuevo o que se ha acabado el plato. Se sentirá observado, incluso incómodo. Mejor actuar con naturalidad, aunque tengamos que "comernos" la tentación de salir corriendo a contárselo hasta a los vecinos. 

Eisntein decía que el ejemplo no es la mejor manera de enseñar, sino que es la única


Si no te ven comer verdura, difícilmente la quieran comer. Si no pruebas la fruta, no pretendas que la adoren. A los niños les encanta hacer lo que hacen sus padres, sus hermanos, sus iguales. Por eso comen mejor en el comedor escolar. No es que la comida esté mejor, o que los monitores del comedor "sí que saben" darles de comer. En el comedor comen porque es lo que ven hacer a los demás. No tienen nada en contra de tu comida.  

Con la comida sí se juega

Los niños necesitan experimentar con la comida. Tocarla con las manos, apretarla, estrujarla para comprobar la textura, la consistencia. Si le atrae lo suficiente querrá llevársela a la boca para probarla y con suerte, si le gusta, continuará el proceso, comiéndosela. Déjalo que juegue con la comida. Déjalo que use la cuchara y el tenedor. Solo teniéndolos a su alcance aprenderá a usarlos. El momento de la comida puede ser un momento divertido, además de una ocasión para aprender otras habilidades.
Hay que fomentar que juegue "con" la comida, no "durante" la comida. 
Comer jugando, mirando la tele o viendo dibujitos en la tablet o en el móvil hace que el niño coma distraído y probablemente coma más de lo necesario, ignorando la sensación de saciedad, que es fundamental para evitar la obesidad. Y si come corriendo o haciendo el pino, además se puede atragantar. 

Si no come lo que hay de comer, siempre nos queda el frutero


¿No se ha comido la tostada del desayuno? Le doy unas galletitas y un zumo para que se las coma de camino al cole. ¿No ha querido ni probar las lentejas? Que por lo menos se coma el yogur, para que no se levante de la mesa con el estómago vacío. ¿Que la fruta de la merienda se ha oxidado de tanto esperar y no se la quiere comer porque se ha puesto negra? Vale, otro yogur (de frutas, eso sí). ¿Que por la noche no se toma ni la tortillita, de tanto sueño que tiene? Pues le preparo un biberón con cereales para que no se vaya a la cama sin comer. 
Sin darnos cuenta se habrá tomado unas 750 calorías de las 1500 que precisa un niño de 3-4 años*. ¿Cómo pretendes que se coma la comida saludable que le has preparado? 
No sustituyas la comida sana que le ofreces por otros platos más apetecibles con la excusa de que así, al menos come algo. 
Porque ese "algo" generalmente no es tan saludable, le va a aportar demasiada energía y tendrá aún menos hambre. Y no tiene porqué pasar hambre. El frutero debe estar siempre bien surtido y disponible para que pueda comer la fruta que quiera cuando tenga hambre.
Este concepto lo ha ilustrado magníficamente en nutricionista Julio Basulto en este artículo de su blog. ¿Porqué no come mi hijo?

* calculando unos valores medios de 200 cal el paquete de galletitas, 100 cal un zumo de 250 ml, 100 cal un yogur de fruta, 250 cal un  biberón de 250 ml de leche con cereales.

miércoles, 25 de abril de 2018

Cómo disminuir el dolor de las vacunas

El momento de la vacuna es siempre temido por los niños y los padres, que saben que el mal rato está asegurado. Para qué lo vamos a negar, las vacunas duelen. Porque prácticamente todas son inyectadas, y un pinchazo es un pinchazo.

Sin embargo el dolor se puede controlar, y tenemos la obligación de poner todos los medios a nuestro alcance para que la vacunación sea lo menos dolorosa para el niño. El miedo a las aguja y al personal sanitario de bata blanca tiene su origen muchas veces en malas experiencias con las vacunas.

Para los bebés que reciben lactancia materna tenemos un recurso estupendo para disminuir el dolor. El pecho. Está más que comprobado que el bebé sufre menos si es amamantado mientras se vacuna. En parte es por la leche, porque la leche materna o un líquido azucarado también disminuyen el dolor, pero poner al niño al pecho es mucho mejor. El efecto analgésico del sabor dulce se ven potenciados por la distracción, la relajación que produce el contacto piel con piel y las endorfinas que se liberan durante el amamantamiento. 

Para que amamantar resulte efectivo para aliviar el dolor es necesario poner al pecho al bebé antes de administrar la vacuna, mantenerlo durante el tiempo que dure la aplicación de la inyección  y continuar un ratito después

Es importante saber que la ingesta de leche no interfiere con el efecto de las vacunas orales, como la del rotavirus, y que tampoco se relaciona con riesgo de atragantamiento ni rechazo posterior del pecho ni ningún otro efecto indeseable.

Fuente: Inmunize Canada

En ausencia del recurso de la lactancia materna, se pueden usar soluciones azucaradas. Se sabe que administrar un líquido dulce disminuye el dolor en recién nacidos, incluso prematuros, y es un recurso  muy usado en unidades neonatales. Sin embargo esta técnica solo es útil en niños pequeños, y quizá podría usarse hasta los 15-18 meses.
Consiste en ofrecer, 1 ó 2 minutos antes de la vacuna, un líquido azucarado preparado con 15-25 gr de sacarosa (3-5 cucharaditasde azúcar) en 10 ml de agua. Se administra 1-2 ml de esta solución con una jeringuilla,  ofreciendo a continuación el chupete. Si la vacunación coincide con la vacuna oral del rotavirus, se puede usar esta vacuna como solución azucarada.
Esta técnica, aunque es efectiva para disminuir el dolor, se debe usar solo para procedimientos dolorosos como vacunas o extracciones de sangre. No debemos olvidar que la succión de líquidos dulces es una causa importante de caries, aun en dientes de leche.


También se pueden usar medicamentos con efecto anestésico local 

Los más usados son la  crema EMLA®, que es una crema anestésica, o el espray frío de cloruro de etilo (Cloretilo Chemirosa®). La crema es la más utilizada pero requiere aplicarla 1 hora antes de la inyección. Para ello, la persona que vaya a realizar la inyección debe marcar la zona donde va a pinchar  para aplicar en esa zona una buena cantidad de crema (del tamaño de una moneda) cubriendo luego con un apósito plástico para que haga efecto.  
Fuente: Inmunize Canada

Un detalle importante a tener también en cuenta es la postura para la inyección. Está demostrado que hay menos dolor cuando el bebé está piel con piel o el  niño más mayorcito está en brazos
Nunca se debería tumbar a un niño para vacunarlo ni tampoco sujetarlo demasiado fuerte
El miedo es un componente muy importante de la experiencia dolorosa.
Fuente: Inmunize Canada
Elegir el lugar donde se va a poner la inyección también es fácil. Si el niño no anda, en el muslo. Si ya anda, en el brazo. Aunque tenga los brazos delgaditos, siempre hay músculo suficiente y le evitamos quedarse cojito unos días si la inyección le da reacción local. Y si la enfermera le clava la aguja como si fuera un puñal, no te asustes. Las vacunas duelen menos cuando se aplican rápido y sin aspirar. También duelen menos las agujas grandes, aunque parezca todo lo contrario. Si la aguja es demasiado pequeña, la inyección se queda justo debajo de la piel donde duele más y puede producir más reacción luego.

Cuando se administran varias vacunas, las más dolorosas de deben dejar para el final. De las que se ponen en los primeros años de vida, las más dolorosas son la triple vírica, que se pone a los 12 meses y a los 3 años, NeisVac C® , una de las vacunas disponibles contra la meningitis C que se pone a los 4 y 12 meses y luego a los 12 años y la Prevenar13® incluida a los 2, 4 y 12 meses en los calendarios actuales. La vacuna contra la meningitis,  Bexsero®, también resulta dolorosa y, al no estar incluida en los calendarios vacunales financiados, se recomienda administrar separada de otras vacunas para disminuir los efectos secundarios.

Con los niños más mayores quizás tengamos la tentación engañar al niño y que no sepa que va a vacunarse hasta el último momento. Mala idea. Los niños prefieren saber lo que va a suceder y mentir o engañar a los niños es siempre contraproducente si queremos ganarnos su confianza. Sin embargo las maniobras de distracción durante la vacuna pueden ayudar a disminuir el dolor. Se pueden hacer ejercicios de respiración amplios y lentos, leer un cuento, oír música, ver un video en el móvil o concentrarse en cualquier otra cosa que no sea la inyección.

Fuente: Inmunize Canada
También puede resultar útil acariciar, frotar o presionar la piel próxima al lugar de inyección  antes y durante la maniobra. El estímulo táctil "desvía la atención" del dolor, pero se debe interrumpir justo después del pinchazo, para no aumentar el riesgo de reacción local. En niños pequeños es más útil acariciarles la cara mientras les hablamos suavemente mirándolos a los ojos.


Si nos tomamos el tiempo suficiente, las vacunas no tienen por qué doler


Más información 


jueves, 22 de marzo de 2018

Cigarrillos electrónicos y adolescentes

Una mañana cualquiera, suena un mensaje en el móvil. 
̶ Mamá, mira en mi escritorio que creo que me he dejado los ejercicios de mates.
̶ OK. ¿Te los llevo?
̶ Sí, porfi.

Ya sé que no debería llevárselos. Que debería dejar que asuma las consecuencias de su despiste y esas cosas. Pero ahora no estoy haciendo nada importante y decido buscar los ejercicios y llevárselos.
Entro en la habitación y voy hacia el escritorio. Encuentro esto.

 ¿Qué será? Parece un cargador.


¿Y esto? ¿Un bolígrafo con tinta transparente?

¡Un cigarrillo electrónico! No me lo puedo creer. ¿Mi hijo vapeando? ¿El mismo que de pequeño se acercaba a cualquier desconocido que estuviera fumando para recomendarle que dejara de fumar?. Después pensé que es probable que no sepa que vapear es casi tan perjudicial como fumar.

¿Que son los cigarrillos electrónicos?

Los cigarrillos electrónicos calientan un líquido que contiene nicotina para producir vapor en lugar de quemar el tabaco para producir humo. El humo de tabaco fumado contiene más de 7000 sustancias, cientos de ellas  son tóxicas y al menos 70 son cancerígenas. 
Aunque los cigarrillos electrónicos contienen menos productos perjudiciales que el cigarrillo convencional (y podría considerarse útil en adultos para dejar de fumar, aunque los expertos no se ponen de acuerdo en este tema), el efecto que tienen en los jóvenes es totalmente diferente. En lugar de tratarse de un recurso para dejar el tabaco se convierte en la puerta de entrada de un hábito perjudicial que puede durar toda la vida.

Estudios recientes relacionan el uso por parte de los adolescentes de cigarrillos electrónicos, cachimbas, cigarrillos de tabaco no combustible o tabaco sin humo  con el hecho de comenzar a fumar cigarrillos convencionales en un año.

En EEUU cada vez menos adolescentes empiezan a fumar pero en su lugar han empezado a usar estos dispositivos para vapear. Los datos de 2017 indican que un 25% de adolescentes han usado un cigarrillo electrónico en el último año y la mayoría no eran conscientes de que estaban utilizando un producto potencialmente adictivo. El 50% creía que estaban aspirando solo sustancias aromatizantes y solo el 33 % sabía que contenía nicotina.

En España disponemos de los datos de la Encuesta sobre uso de drogas en Enseñanzas Secundarias en España que se lleva a cabo, cada 2 años, entre estudiantes de 14 a 18 años. Los últimos datos corresponden al año 2015 y se basa en 37500 encuestas. Según estos datos, el 38,4% fumó tabaco alguna vez en la vida y el 25,9% en los últimos 30 días. Al año empiezan a consumir tabaco 137.000 estudiantes de 14 a 18 años, aunque la tendencia es descendente desde que está en vigor la ley antitabaco de 2005 . En 2004, el 21,5% de estudiantes fumaba diariamente, frente a un 12,3% en 2010 y un 8,9% en 2014. Actualmente casi el 90% de los jóvenes sabe que fumar es perjudicial para la salud.

No hay datos en este grupo de edad sobre el consumo de cigarrillos electrónicos, sin embargo se sabe que el 6,8% de la población entre 15 a 64 años los ha probado (sobre todo los más jóvenes) .

¿Son perjudiciales para la salud?

El vapor de estos dispositivos no contienen alquitrán  ni monóxido de carbono como el humo del cigarrillo, pero siguen conteniendo nicotina (que es altamente adictiva) y otras sustancias aromatizantes. Algunas sustancias que se desprenden durante la formación del aerosol, como el formaldehído o la acroleína también son conocidos cancerígenos.  Tampoco se conoce bien el efecto que tienen estas sustancias sobre el pulmón o el aparato cardiovascular, sin embargo se ha visto que los adolescentes que vapean tiene más tos, sibilancias y riesgo de desencadenar crisis asmáticas.
Recientemente se ha visto que el vapor de estos dispositivos afecta a los glóbulos blancos y a unas proteínas de las secreciones respiratorias que tienen funciones de defensa, de la misma manera que se alteran en los fumadores.
Otros dispositivos electrónicos más recientes conocidos como IQOS (I Quit Ordinary Smoking, 'Dejé de fumar tabaco ordinario') lo que hacen es calentar tabaco laminado a una temperatura de 300ºC liberando sobre todo nicotina pero no otras sustancias que también se liberan durante la combustión convencional. El problema es que también liberan otras sustancias como el acenaftaleno, que es uno de los carcinógenos más activos del tabaco.

¿Qué debemos explicar a nuestros niños?

Deberíamos empezar a hablar de los riesgos del tabaco a los 5 ó 6 años y sobre todo cuando empiezan la escuela secundaria. Muchos niños empiezan a fumar a los 11 años y a los 14  ya son fumadores habituales.  Es importante transmitir que:
La nicotina es adictiva en todas sus formas (fumada, vapeada, masticada, en pipa, en cachimba)
Todas las formas del tabaco son peligrosas (aunque los peligros sean diferentes para cada una)
No se conoce bien el impacto que pueden tener los cigarrillos electrónicos para la salud.
La nicotina puede ser perjudicial para el desarrollo del cerebro adolescente.

jueves, 22 de febrero de 2018

Hacemos BLW y come muy poca carne ¿Tendrá anemia? ¿Le damos hierro?

Las familias que eligen empezar con la alimentación complementaria  mediante el método Baby Led Weaning (alimentación guiada por el bebé), generalmente lo hacen porque prefieren evitar las papillas. El bebé come solo desde el principio, regulando lo que come según su apetito y evitando la transición entre las papillas y los sólidos.  Pero si no le ofrecemos alimentos adecuados puede tener algunas carencias nutricionales

La principal preocupación es que el bebé no coma suficiente alimentos ricos en hierro y desarrolle una anemia.


Para que un bebé pueda hacer BLW  sin riesgos, hay que esperar a que se siente sin ayuda para que pueda manipular sin caerse. Tiene que haber perdido el reflejo de extrusión. Tiene que poder alcanzar la comida con las manos y llevársela a la boca. Eso suele pasar sobre los 6 meses, pero a veces se retrasan un poco.
Sabemos que hasta los 6 meses, con las reservas acumuladas durante el embarazo  y el hierro de la leche materna o las leches artificiales fortificadas, el bebé tiene suficiente hierro y no necesita aportes extra. Pero a partir de los 6 meses hay que incorporar algún alimento rico en hierro en la dieta.
Los bebés que toman papillas lo tienen fácil, porque la mayoría de los cereales están fortificados en hierro. Pero este tipo de preparados aportan mucha azúcar y cada vez los usamos menos.
Papilla de cereales con miel (y 30% de azúcar)

Los alimentos ricos en hierro pueden ser de origen animal y vegetal.



Se encuentra en la carne roja (ternera, carnes oscuras del cerdo), carne blanca, aves (pollo, pavo) mariscos  y pescado. 
También en legumbres, cereales integrales, frutos secos  y verduras  de hoja verde.  (Evitar frutos secos enteros antes de los 3 años por riesgo de atragantamiento y verdura de hoja verde en menores de 1 año) 

Frutos secos molidos en menores de 3 años
Evitar verdura de hoja verde en menores de 1 año. 


El organismo es capaz de extraer 
un 15-20% del hierro de la carne, 
y un 5-10% del hierro de los vegetales

Otros componentes de la dieta pueden favorecer o dificultar la absorción del hierro de los vegetales. Como en una misma comida pueden haber alimentos que favorezcan la absorción junto a otros que la dificulten, el balance real es muy difícil de calcular.

Inhiben la absorción del hierro:


  • Fitatos de ciertos vegetales: se puede contrarrestar algo moliendo los cereales, remojando o germinando las legumbre, tostando los frutos secos. 
  • Polifenoles de algunos vegetales y de bebidas como el café, el té o el vino. No suponen un problema en la dieta de los niños.
  • Calcio de la leche y los lácteos. Bastaría con separar las comidas que lleven cereales y vegetales de  las tomas de lácteos.

Favorecen la absorción:

  • La vitamina C de vegetales y frutas (no demasiado  procesados) es capaz incluso de contrarrestar los efectos de los fitatos
  • Añadir una pequeña cantidad de carne, ave o pescado a una comida vegetal, puede aumentar la absorción del hierro de los vegetales en 2 o 3 veces.

Algunos ejemplos

De forma práctica podemos decir que si no come suficiente carne, pollo o pescado , podemos aportar el hierro ofreciendo, por ejemplo.
  • Moluscos (almejas, berberechos, mejillones) siempre cocidos.
  • Legumbres con vegetales, un poquito de carne y fruta de postre
  • Pasta integral con salsa bolognesa, por ejemplo, con cebolla, tomate, zanahorias y un poquito de carne molida. Y fruta de postre.
    • Arroz con pollo y verduritas, incluso una paella.





    jueves, 8 de febrero de 2018

    Leches de crecimiento. Lo que dicen los expertos.

    Hace ya un tiempo escribí sobre las leches de crecimiento para contar que yo no las recomiendo
    Por eso, cuando hace unos días, el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología Pediátrica, (ESPGHAN), publicaba su posición acerca de las fórmulas infantiles para niños pequeños me guardé el artículo para leerlo detenidamente, repasar lo que tenía escrito y ver si era necesario cambiar mi recomendación. 


    Primer gran cambio: el nombre. 

    Los expertos recomiendan no usar el término "leches de crecimiento", que implica un impacto específico en el crecimiento

    En su lugar ellos las llaman Young Child Formulae (YCF), fórmulas para niños pequeños, y se refieren a las leches especialmente formuladas para niños entre 1 y 3 años. Ya comentaba en aquella entrada que lo del término leche de crecimiento no implica nada: ¿O es que los niños que toman leche de vaca no crecen?
    También nos recuerdan que no hay una normativa específica que regule este tipo de leches. Así constatan que existe una enorme variabilidad en la composición y que ésta puede ser inapropiada, con un  exceso de proteínas, hidratos de carbono y azúcares añadidos. Solo en España hay 32 productos de este tipo. Cada uno con una composición diferente


    Para ver en que pueden contribuir estos productos a una mejor nutrición infantil, hacen una revisión de las características de la dieta de los niños europeos y concluyen que nuestros niños toman en general demasiadas proteínas, demasiados alimentos de alta densidad energética (alimentos que contienen muchas calorías)  y menos omega-3,  hierro y vitamina D de lo recomendado.

    ¿Podrían ser estas leches un buen recurso para aportar los omega 3, el hierro o la vitamina D que parece que nuestros niños toman poco?


    Podrían. Pero no es realmente necesario. En primer lugar porque no están muy claros cuales son las cantidades necesarias . Y en segundo lugar porque hay muchos alimentos que aportan estos nutrientes de forma natural. El pescado es una fuente excelente de omega 3, hierro y vitamina D. Las carnes son ricas en hierro. La leche de vaca entera contiene cantidades adecuadas de vitamina D, y pueden estar incluso suplementadas. No es necesario aportar estos nutrientes a través de una leche suplementada cuando se pueden aportar a través de una dieta sana. Porque además nos arriesgamos a fomentar la obesidad. 
    El pescado es una fuente excelente de omega 3, hierro y vitamina D
    Sabemos que el exceso de  proteínas en la dieta es un importante factor de riesgo de obesidad.  En España hay un 40 % de niños con obesidad o sobrepeso según datos del estudio Aladino de 2015. Lo que no necesitan nuestros niños son más proteínas. 
    Las leches infantiles deberían contener menos proteínas que la leche de vaca para parecerse lo más posible a la leche materna . Si la leche de vaca contiene 4,8 gr de proteínas /100kcal, estas leches infantiles deberían tener unos 2-2,5gr/100 kcal. Aunque la media es de 2,6gr/100 kcal hay productos que contienen hasta 6,7 gr/100 kcal.
    Otro ingrediente que podría contribuir a favorecer la obesidad son los azúcares. La leche no debería contener más que lactosa, que es el azúcar natural de la leche. Sin embargo estos productos pueden contener sacarosa, glucosa, jarabe de maíz o fructosa, a veces en cantidades que triplican las que contiene naturalmente la leche de vaca. Eso las hace más dulces y por lo tanto más apetecibles, pero también menos saludables. Ni hablar entonces de los que llevan cereales, galletas o cacao.

    Más dulces están más ricas, pero también engordan más

    Finalmente el documento advierte de otro inconveniente relacionados con la obesidad y es que fomentan las preferencias por los líquidos. Esto hace más difícil el control de la  sensación de saciedad, que se alcanza antes cuando tenemos que masticar los alimentos. 

    A partir del año no se debería utilizar el biberón
    Si a esto le sumamos que son productos más caros que la leche de vaca entera, creo que voy a seguir SIN recomendar este tipo de fórmulas. 

    jueves, 1 de febrero de 2018

    Entrevista sobre alergias infantiles en Gente Despierta de RNE

    Voy a dejaros aquí  la entrevista que me hicieron Carles Mesa y Julio Basulto para el programa Gente Sana en  Gente Despierta de RNE.

    Aunque el tema principal eran las alergias alimentarias, hablamos de todo un poco.
    Empezando con la polémica que se generó en redes sociales por el niño que desayunaba garbanzos. Tanto a Julio como a mí, acostumbrados a nuestros niños que son capaces de desayunar cualquier cosa que se encuentren en la nevera (incluidos unos ricos garbanzos) nos sorprendió tanto revuelo. Si una comida está buena y es saludable para comer o para cenar ¿Porqué no va a ser adecuada para desayunar?

    Hablando ya sobre las alergias, destacamos la importancia de no confundir las alergias con las intolerancias. Unos padres informados nunca se confundirían, pero es muy importante que en bares, restaurantes o comedores infantiles no confundan nunca una alergia a proteínas de leche de vaca, por ejemplo, con una intolerancia a la lactosa. Si un alérgico toma una leche sin lactosa puede tener una reacción muy grave. (Escribí sobre el tema en esta entrada del blog de Criar con Sentido Común
    También hablamos de la moda actual de hacer dietas sin gluten, o sin lactosa por ejemplo, sin ser realmente alérgico ni intolerante. No tienen ninguna utilidad y por el contrario, como destacó Julio, sí puede alterar el equilibrio nutricional, además de suponer un trastorno para la vida social del individuo.
    Sobre los síntomas de las alergias alimentarias comentamos los síntomas más característicos de las alergias mediadas por IgE, sobre todo cómo distinguir una urticaria, que es lo más frecuente y saber en que consiste la anafilaxia, la reacción alérgia más grave.
    Las alergias no mediadas por IgE también tuvieron su lugar. De diagnóstico más difícil, tienen la "ventaja" de que suelen desaparecer en casi todos los casos.
    Finalmente comentamos que las alergias más precoces, sobre todos las de leche y huevo, tienden a desaparecer con el tiempo, pero si esto no sucede, siempre se puede intentar una desensibilización oral: ir dando pequeñas cantidades (siempre bajo estricta vigilancia médica) hasta que el paciente se vuelve tolerante.
    Os dejo el enlace a la entrevista completa, que incluye al final también las preguntas de los oyentes.

    http://www.rtve.es/alacarta/audios/gente-despierta/alergias-infantiles-julio-basulto-gente-sana/4428699/


    jueves, 25 de enero de 2018

    Qué nos dice la ciencia sobre el Baby Led Weaning

    Una de las premisas fundamentales del Baby Led Weaning o alimentación complementaria guiada por el bebé es que, si está claro que antes de los 6 meses el bebé es capaz de alimentarse correctamente mamando a demanda, es de suponer que también será capaz de comer lo que necesita una vez que empezamos con la alimentación complementaria y le ofrecemos otros alimentos.

    Pero no se trata solamente de respetar el apetito del niño y dejarlo que coma lo que su cuerpo le pida, sino también de lograr un mayor grado de autonomía y posiblemente otros beneficios.
    Los defensores de alimentar al bebé ofreciéndole alimentos saludables de forma y consistencia adecuadas para que pueda comer solo, evitando las papillas que precisan que un adulto sea el que dirige el proceso, sugieren que este método tendría también otras ventajas para la salud.
    Entre ellas estaría lograr un mayor grado de autonomía, facilitar que coma una mayor variedad de alimentos, disminuir el riesgo de obesidad o favorecer una lactancia materna más prolongada.

    Pero ¿Se cumplen realmente estas expectativas? ¿Qué nos dice la ciencia al respecto?

    Uno de los problemas que nos encontramos es que es muy difícil hacer un estudio fiable. Para comparar  2 tratamientos, o 2 maneras distintas de hacer las cosas en este caso (BLW vs papillas) habría que compara los resultados que se obtienen en los 2 grupos. Hay cosas que se pueden medir fácilmente, como el peso, la talla o los niveles de hierro. Pero otras son más complicadas, como el grado de autonomía, el riesgo de atragantamientos o la aceptación de mayor variedad de alimentos. Para medir éstos resultados los estudios se basan en encuestas y las respuestas son muy subjetivas. Depende de la experiencia de cada familia, de las expectativas que tuvieran del método y de cómo lo hayan vivido.

    Variedad de alimentos 

    Las encuestas dicen que los niños que hacen BLW son menos "caprichosos" para comer, prueban más variedad de alimentos y controlan mejor el apetito. Las madres también se sienten más tranquilas, cómodas, sin tener que presionar al niño para que coma y menos preocupadas por el peso. Los padres no suelen contestar las encuestas, pero cuando lo hacen dicen que se divierten mucho.(Y si pudiéramos preguntar al perro, seguro que son los que más disfrutan del método) 
    El niño elige lo que come, pero no le des verduras de hojas verdes

    Comida en familia

    Una de las ventajas que más gusta a los padres es que de ésta forma los niños comparten el momento de la comida familiar y comen la misma comida.  Según los estudios esto es generalmente cierto (el 85% comen en familia y el 57% comen lo mismo). Pero esto puede ser un riesgo si la familia no come saludable (con un exceso de sal, grasas o azúcar, por ejemplo). O puede ser una ventaja, si la familia empieza a comer mejor para adaptarse a las necesidades del niño.

    Riesgo de obesidad

    La forma de alimentación parece que influye también en el peso. Los niños que hacen BLW tienen un peso ligeramente menor que los que comen papillas y las cifras se sobrepeso y obesidad también son menores en el grupo del BLW, pero son resultados obtenidos a los 2 años de vida. No se sabe aún cuál puede ser el efecto a largo plazo, aunque no tendría porqué invertirse la tendencia.

    Lactancia materna

    Lo que sí se sabe es que los bebés que hacen BLW y toman el pecho, suelen hacerlo durante más tiempo. Y sabemos que la lactancia materna protege contra la obesidad. La mayoría de los niños que hacen BLW toman lactancia materna, pero también hay niños con lactancia artificial en este grupo. ¿Podría esto ser la causa del menor riesgo de obesidad que se ve en estos niños ?

    Atragantamiento

    Una cosa que preocupa sobre todo a los pediatras (y a las abuelas que se van a quedar a cargo de dar alguna comida al bebé) es el riesgo de atragantamiento. En este caso sí que hay estudios que demuestran que no hay más riesgo, siempre que se respeten unas premisas de seguridad fundamentales: además de asegurarnos de que el niño está preparado para comer solo (se mantiene estable sentado mientras mueve las manos libremente y ha perdido el reflejo de extrusión), la comida debe tener la forma y consistencia adecuadas. Se deben ofrecer alimentos blandos, que el bebé  sea capaz de triturar con la encía o aplastar con la lengua contra el paladar, evitando frutos secos enteros o manzana cruda, por ejemplo. Hay que evitar alimentos redondos o circulares como uvas o aceitunas  que pueden obstruir la vía aérea por su forma, aunque se pueden ofrecer cortados en cuartos, por ejemplo. En EEUU la causa más frecuente de atragantamiento en niños es por salchichas en rodajas. Yo prefiero recomendar no dar salchichas (que es un producto cárnico procesado nada recomendable para un niño).

    La manzana cruda es una de las causas mas frecuentes de asfixia 

    Anemia 

    Otra preocupación es la posibilidad de que estos niños tengan anemia por comer poca carne o alimentos ricos en hierro (como los cereales fortificados para bebés, que además de hierro contienen cantidades elevadas de azúcar). No hay estudios que lo comprueben porque no parece ético hacer analíticas a niños sanos solo "para ver como tienen el hierro". Sin embargo, si se insiste en la necesidad de que los niños tomen en cada comida algún alimento rico en hierro, las encuestas que preguntan por el tipo de alimentos que toman, demuestran que los niños que hacen BLW toman incluso más alimentos ricos en hierro que los que toman papillas.

    Conclusión:

    Tú decides cómo quieres alimentar a tu bebé.

    Si te atrae la idea de que tu hijo coma solo desde el principio, que coma con el resto de la familia sin tener que hacer una comida diferente, que coma más variado y que no se vuelva un "tiquismiqui" con la comida, adelante: espera a que esté neurológicamente preparado (se mantiene sentado, tiene interés por comer, puede sujetar cosas con las manos y ha perdido el reflejo de extrusión) y ofrécele alimentos adecuados (forma alargada, blando, con algún ingrediente rico en hierro)

    Si te da miedo que se atragante, te preocupa de desarrolle una anemia o que deje de crecer adecuadamente, genial. Empieza con las papillas (evitando, si puedes, los cereales procesados o limitándolos a un cacito (5gr) por kilo de peso y día) y sobre los 8-9 meses pasamos a los trocitos.



    Nota de agradecimiento: Esta entrada ha surgido tras el taller sobre BLW que impartimos Lucía, mi pediatra y yo en el curso para pediatras  Growth 18 que se celebró en Barcelona en enero de 2018. Gracias, Lucía.

    Para ampliar la información.

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