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alimentación infantil

Qué nos dice la ciencia sobre el Baby Led Weaning

Una de las premisas fundamentales del Baby Led Weaning o alimentación complementaria guiada por el bebé es que, si está claro que antes de los 6 meses el bebé es capaz de alimentarse correctamente mamando a demanda, es de suponer que también será capaz de comer lo que necesita una vez que empezamos con la alimentación complementaria y le ofrecemos otros alimentos.

Pero no se trata solamente de respetar el apetito del niño y dejarlo que coma lo que su cuerpo le pida, sino también de lograr un mayor grado de autonomía y posiblemente otros beneficios.
Los defensores de alimentar al bebé ofreciéndole alimentos saludables de forma y consistencia adecuadas para que pueda comer solo, evitando las papillas que precisan que un adulto sea el que dirige el proceso, sugieren que este método tendría también otras ventajas para la salud.
Entre ellas estaría lograr un mayor grado de autonomía, facilitar que coma una mayor variedad de alimentos, disminuir el riesgo de obesidad o favorecer una lactancia materna más prolongada.

Pero ¿Se cumplen realmente estas expectativas? ¿Qué nos dice la ciencia al respecto?

Uno de los problemas que nos encontramos es que es muy difícil hacer un estudio fiable. Para comparar  2 tratamientos, o 2 maneras distintas de hacer las cosas en este caso (BLW vs papillas) habría que compara los resultados que se obtienen en los 2 grupos. Hay cosas que se pueden medir fácilmente, como el peso, la talla o los niveles de hierro. Pero otras son más complicadas, como el grado de autonomía, el riesgo de atragantamientos o la aceptación de mayor variedad de alimentos. Para medir éstos resultados los estudios se basan en encuestas y las respuestas son muy subjetivas. Depende de la experiencia de cada familia, de las expectativas que tuvieran del método y de cómo lo hayan vivido.

Variedad de alimentos

Las encuestas dicen que los niños que hacen BLW son menos “caprichosos” para comer, prueban más variedad de alimentos y controlan mejor el apetito. Las madres también se sienten más tranquilas, cómodas, sin tener que presionar al niño para que coma y menos preocupadas por el peso. Los padres no suelen contestar las encuestas, pero cuando lo hacen dicen que se divierten mucho.(Y si pudiéramos preguntar al perro, seguro que son los que más disfrutan del método)
El niño elige lo que come, pero no le des verduras de hojas verdes

Comida en familia

Una de las ventajas que más gusta a los padres es que de ésta forma los niños comparten el momento de la comida familiar y comen la misma comida.  Según los estudios esto es generalmente cierto (el 85% comen en familia y el 57% comen lo mismo). Pero esto puede ser un riesgo si la familia no come saludable (con un exceso de sal, grasas o azúcar, por ejemplo). O puede ser una ventaja, si la familia empieza a comer mejor para adaptarse a las necesidades del niño.

Riesgo de obesidad

La forma de alimentación parece que influye también en el peso. Los niños que hacen BLW tienen un peso ligeramente menor que los que comen papillas y las cifras se sobrepeso y obesidad también son menores en el grupo del BLW, pero son resultados obtenidos a los 2 años de vida. No se sabe aún cuál puede ser el efecto a largo plazo, aunque no tendría porqué invertirse la tendencia.

Lactancia materna

Lo que sí se sabe es que los bebés que hacen BLW y toman el pecho, suelen hacerlo durante más tiempo. Y sabemos que la lactancia materna protege contra la obesidad. La mayoría de los niños que hacen BLW toman lactancia materna, pero también hay niños con lactancia artificial en este grupo. ¿Podría esto ser la causa del menor riesgo de obesidad que se ve en estos niños ?

Atragantamiento

Una cosa que preocupa sobre todo a los pediatras (y a las abuelas que se van a quedar a cargo de dar alguna comida al bebé) es el riesgo de atragantamiento. En este caso sí que hay estudios que demuestran que no hay más riesgo, siempre que se respeten unas premisas de seguridad fundamentales: además de asegurarnos de que el niño está preparado para comer solo (se mantiene estable sentado mientras mueve las manos libremente y ha perdido el reflejo de extrusión), la comida debe tener la forma y consistencia adecuadas. Se deben ofrecer alimentos blandos, que el bebé  sea capaz de triturar con la encía o aplastar con la lengua contra el paladar, evitando frutos secos enteros o manzana cruda, por ejemplo. Hay que evitar alimentos redondos o circulares como uvas o aceitunas  que pueden obstruir la vía aérea por su forma, aunque se pueden ofrecer cortados en cuartos, por ejemplo. En EEUU la causa más frecuente de atragantamiento en niños es por salchichas en rodajas. Yo prefiero recomendar no dar salchichas (que es un producto cárnico procesado nada recomendable para un niño).

La manzana cruda es una de las causas mas frecuentes de asfixia

Anemia

Otra preocupación es la posibilidad de que estos niños tengan anemia por comer poca carne o alimentos ricos en hierro (como los cereales fortificados para bebés, que además de hierro contienen cantidades elevadas de azúcar). No hay estudios que lo comprueben porque no parece ético hacer analíticas a niños sanos solo “para ver como tienen el hierro”. Sin embargo, si se insiste en la necesidad de que los niños tomen en cada comida algún alimento rico en hierro, las encuestas que preguntan por el tipo de alimentos que toman, demuestran que los niños que hacen BLW toman incluso más alimentos ricos en hierro que los que toman papillas.
 

Conclusión:

Tú decides cómo quieres alimentar a tu bebé.

Si te atrae la idea de que tu hijo coma solo desde el principio, que coma con el resto de la familia sin tener que hacer una comida diferente, que coma más variado y que no se vuelva un “tiquismiqui” con la comida, adelante: espera a que esté neurológicamente preparado (se mantiene sentado, tiene interés por comer, puede sujetar cosas con las manos y ha perdido el reflejo de extrusión) y ofrécele alimentos adecuados (forma alargada, blando, con algún ingrediente rico en hierro)
Si te da miedo que se atragante, te preocupa de desarrolle una anemia o que deje de crecer adecuadamente, genial. Empieza con las papillas (evitando, si puedes, los cereales procesados o limitándolos a un cacito (5gr) por kilo de peso y día) y sobre los 8-9 meses pasamos a los trocitos.
Nota de agradecimiento: Esta entrada ha surgido tras el taller sobre BLW que impartimos Lucía, mi pediatra y yo en el curso para pediatras  Growth 18 que se celebró en Barcelona en enero de 2018. Gracias, Lucía.

Para ampliar la información.

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