Una de las medidas de contención que se están poniendo en marcha para controlar la pandemia del coronavirus es la suspensión de las clases en todos los niveles educativos. Eso ya lo hicieron los chinos en su momento y nos cuentan su experiencia en un artículo recientemente publicado en la prestigios revista The Lancet.

Y menuda experiencia tienen allí, con una población de 220 millones (sí, millones) de estudiantes, 47 millones de los cuales son preescolares. ¿Os imagináis? Como si toda la población de España estuviera en la guardería.

¿Y qué hicieron? En primer lugar ponerse rápidamente a la tarea para que no perdieran el ritmo de clases, poniendo en marcha mecanismos para continuar con las lecciones a través de programas de televisión o por internet.

Y aunque esto es muy importante, sobre todo para los estudiantes de cursos más avanzados, también hay otros problemas relacionados con la necesidad de guardar cuarentena que pueden afectar a la salud física y mental de los menores.

Se sabe que durante los períodos durante los cuales los peques no acuden al colegio como vacaciones y fines de semana, hacen menos actividad física, dedican más tiempo a las pantallas, cambian las rutinas de sueño y comen peor.

Si esta situación se prolonga en el tiempo puede acabar repercutiendo en el peso y en el estado físico en general. Si además se tienen que quedar dentro de casa, sin contacto con otros niños, el efecto psicológico de la falta de interacción social, el aburrimiento o la falta de espacio físico puede agravar aún más la situación.

Ver las noticias o simplemente escuchar las conversaciones familiares sobre el tema pueden generar ansiedad, miedo a la enfermedad, incluso verdadero pánico. Debemos hablar abiertamente para detectar estos problemas, entender sus miedos y tratar de aclarar sus dudas para brindarles seguridad. Pero sobre todo debemos dar ejemplo, y para ello deberíamos recurrir a información fiable de fuentes oficiales y tratar de evitar fomentar los bulos que circulan con tanta facilidad actualmente gracias a las redes sociales.

Es importante recordar que los niños tienen unas necesidades especiales. Necesitan jugar, moverse, hablar mucho y cuestionarlo todo, pero también mantener unas rutinas de sueño, higiene y alimentación mas o menos estables. Tendremos que echar mano a la imaginación para que puedan jugar sin abusar de las pantallas, y moverse como para cumplir sus necesidades mínimas de actividad física.

En otras entradas del blog hemos hablado de tiempos recomendados de pantallas y de actividad física. Es buen momento para recordarlos y establecer horarios para cumplir con los objetivos que nos hayamos propuesto. O mejor aún, enseñarles a organizarse para distribuir el tiempo de estudiar, jugar, hacer alguna actividad física y colaborar en las tareas de la casa.

También es buen momento para aumentar la interacción entre los miembros de la familia, involucrar a los niños en las tareas familiares y fomentar su autonomía. ¿Que tal si sacamos los juegos de mesa que tenemos por ahí acumulando polvo y jugamos todos juntos? ¿O quitamos la ropa de la bicicleta estática y la ponemos delante de la tele? ¿O aprovechamos para enseñarles a hacerse la cama, limpiar el suelo, fregar los platos, incluso planchar si tienen edad suficiente? Y también es una oportunidad para promover estilos de vida saludables. Enseñarles a hacer la compra haciéndoles que hagan un pedido por internet por ejemplo, organizar un menú saludable para toda la semana, cocinar o ayudar en la preparación de las comidas en la medida de sus posibilidades.

Para evitar que se nos descontrole la dieta, quizás tengamos que hacer un esfuerzo especial y limpiar la despensa de alimentos poco saludables si no lo habíamos hecho antes. ¿Sabes lo que es una dieta saludable? Lo podemos repasar aquí.

La cuarentena puede ser una fuente de estrés para los niños y un riesgo para su salud si se alteran mucho los ritmos de alimentación, sueño y actividad física. Pero también puede ser una gran oportunidad para mejorar los hábitos de vida para que sean más saludables.

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