El posparto es uno de los periodos más gratificantes en la vida de una mujer pero también puede ser una etapa de lo más agotadora. El ejercicio es una manera simple de mejorar la salud y el bienestar y durante el periodo de lactancia puede tener también muchas ventajas.
La recuperación tras el parto, la falta de sueño y las nuevas tareas que implican el cuidado del bebé pueden hacer que los primeros meses sean una etapa especialmente estresante. El peso ganado durante el embarazo y la falta de tiempo para el cuidado personal tampoco ayudan y la autoestima se resiente. Si además el entorno social y familiar presiona para que vuelvas a ser la mujer que eras, la situación se vuelve muy difícil. En estas circunstancias el ejercicio es una magnífica válvula de escape.
Los beneficios del ejercicio dependen de la dosis y cuanto mayor actividad mayor beneficio. Esto significa que hacer algo, aunque sea poco, es mejor que no hacer nada.
Se entiende como ejercicio cualquier movimiento planificado con el propósito de mantener o mejorar el estado físico como caminar, correr, practicar yoga, ciclismo o realizar entrenamiento de resistencia mientras que la actividad física es cualquier movimiento corporal e incluye actividades cómo trabajar en el jardín, subir escaleras o realizar las tareas de la casa. Si no consigues hacer tiempo para ir al gimnasio puedes empezar por prescindir del ascensor, ir andando siempre que sea posible o dedicarle un ratito a las plantas de la terraza. Algo es mejor que nada y poco a poco podrás ir haciendo mucho más.
Ya durante el embarazo el ejercicio es beneficioso y la embarazada que lo practica tiene menos riesgo de parto prematuro, diabetes gestacional, hipertensión o excesiva ganancia de peso. Pero durante el postparto el ejercicio puede ser aún mejor.

Los beneficios psicológicos de la actividad física son conocidos en la población general y aunque hay pocos estudios durante el embarazo y el posparto, también tendría beneficios en estas etapas. Entre un 6 y un 30% de las mujeres pueden tener depresión postparto y aunque no hay evidencia de que el ejercicio reduzca el riesgo, sí se sabe que puede ser una terapia complementaria muy útil en estos casos.
El embarazo es también un factor de riesgo conocido para desarrollar obesidad. Tras el embarazo aumenta el riesgo de sobrepeso en un 60% y de obesidad en un 110%, así que tras el parto es normal que la madre esté deseando perder peso y el ejercicio, a la vez que una dieta saludable son los pilares fundamentales para conseguirlo. Como la lactancia en un proceso que demanda mucha energía, las mujeres que amamantan pueden tener la preocupación de que el ejercicio pueda afectar a la leche o al crecimiento del niño, pero esto normalmente no sucede. Durante el ejercicio se pierde más agua sudando y se consumen muchas calorías. Ambos factores podrían teóricamente afectar a la producción de leche pero afortunadamente se ha demostrado que el ejercicio no afecta a la producción de leche ni a la ganancia de peso del bebé. Lo que puede suceder es que si se practica una actividad anaeróbica extremadamente intensa se altere el sabor de la leche debido a productos como el ácido láctico y esto puede afectar al comportamiento del bebé durante las tomas, pero el ejercicio durante la lactancia no afecta al crecimiento del niño ni en peso ni en el longitud.
Aunque la sabiduría popular asegura que la madre lactante no puede hacer dieta para perder peso, durante la lactancia sí se puede disminuir algo el consumo calórico con la precaución de que la pérdida de peso no supere los 350-450 gr por semana. Una reducción en las calorías mayor de un 25%, una dieta de menos de 1500 calorías o una mayor pérdida de peso pueden hacer que disminuya la producción de leche y que el niño gane menos peso. Una dieta saludable bien planificada por un profesional es perfectamente compatible con la lactancia.
El ejercicio, además de contribuir a la pérdida de peso, también constituye un tiempo de diversión, relajación y descanso. Un excelente momento para cuidarse.
Es importante empezar poco a poco, pero no es necesario esperar a que pase la cuarentena. Incluso después de una cesárea se recomienda comenzar a caminar a partir del día siguiente. Esto significa que la mujer puede volver a sus actividades habituales tan pronto como se sienta capaz si no hay dolor ni excesivo sangrado.
Hay que tener en cuenta que tanto el ejercicio como la producción de leche requieren una mayor ingesta de líquidos. No hay unas indicaciones en cuanto a un volumen concreto sino que, como en otras etapas de la vida, se debe adaptar a la sed y se puede comprobar que la hidratación es adecuada verificando que la orina es clara y abundante.El aumento del tamaño de los pechos durante la lactancia puede ser un inconveniente y durante el ejercicio a veces es necesario utilizar dos sujetadores o algún tipo de vendaje y ofrecer una toma antes del ejercicio, sobre todo si la actividad requiere saltar o realizar movimientos rápidos.
Si nunca has hecho deporte y no sabes muy bien cómo empezar, caminar es la forma más sencilla de volver a la actividad. Es un excelente ejercicio aeróbico y salir con el bebé a pasear con su cochecito te permite incluir al niño en la actividad. Lo más importante es escuchar al cuerpo y aumentar gradualmente la intensidad. Después de las 6 semanas la mayoría de las mujeres se habrán recuperado lo suficiente como para volver a sus actividades habituales, incluidas la natación o la bicicleta.
Si quieres sentirte bien con tu cuerpo tras el parto, no tengas miedo a adaptar saludablemente tu dieta para perder algo de peso y hacer algo de ejercicio. No afectará a tu leche ni a tu bebé, que seguirá creciendo normalmente, y a ti te sentará genial.

Os dejo por aquí este video de Cindy Crawford que, aunque un poco antiguo, a mí me resultó muy útil y ameno. Ésta es la versión completa, pero está dividido en 3 partes, la primera de unos 10 minutos, la segunda de 15  minutos y la tercera en la versión completa, a partir del minuto 31. ¡Que lo disfrutéis!