Close

Categoría:

vacunas

  • Las vacunas no financiadas del adolescente

    A nadie se le olvida que durante los primeros meses de vida el bebé precisará vacunas casi cada mes. Salvo despistes o los típicos virus inoportunos que nos obligan a retrasar las citas, las vacunas se suelen administrar en el momento indicado. Pero los adolescentes también precisan vacunas y aquí ya es más difícil estar al día. (más…)

  • Cómo disminuir el dolor de las vacunas

    El momento de la vacuna es siempre temido por los niños y los padres, que saben que el mal rato está asegurado. Para qué lo vamos a negar, las vacunas duelen. Porque prácticamente todas son inyectadas, y un pinchazo es un pinchazo.

    (más…)

  • Muerte Súbita del Lactante. Actualización.

    — ¿Qué tal el hermanito? —le preguntaba a un reciente hermano mayor —. ¿Cómo se porta?

    —Bien —me contestaba—. Pero solo sabe comer y dormir, comer y dormir, comer y dormir… Así todo el día.

    Por suerte para este pequeño “príncipe destronado”, al menos este bebé  no lloraba demasiado, porque lo cierto es que el recién nacido dedica la mayor parte del tiempo a dormir y luego a comer y llorar en proporciones variables según la suerte que hayamos tenido. (más…)

  • Las nuevas vacunas y el temor a lo desconocido.

    Es normal que la introducción de una nueva vacuna genere dudas sobre su seguridad y eficacia entre los padres. Y la nueva vacuna de la meningitis B, Bexsero  ®,  no es una excepción.
    Muchos padres, aún con el consejo de su pediatra, encuentran precipitado ponerle una vacuna “tan novedosa” a su hijo, pensando que se trata de una vacuna “experimental” o que no está suficientemente probada.
    Cuando se va a introducir un nuevo medicamento, para que se autorice su comercialización, se deben realizar estudios rigurosos para demostrar que son seguros y eficaces. En el caso de los nuevos medicamentos, se requiere la realización de lo que se denomina ensayo clínico.
    En un ensayo clínico se separa a los pacientes en 2 grupos. A un grupo se le administra el nuevo medicamento y al otro (el grupo control) se le administra un placebo: una sustancia totalmente inerte pero con el mismo aspecto del medicamento a probar. Ni el paciente ni el médico que lo administra saben lo que están tomando. Otro investigador, que solo conoce los datos, es el encargado de evaluar los resultados.
    Estos son fáciles de evaluar cuando se trata de enfermedades: por ejemplo, medicamentos para tratar la hipertensión o para bajar el colesterol. Basta con medir la tensión o los niveles de colesterol antes y después del tratamiento y compararlos con los valores del grupo control (ya que el placebo a veces también modifica algo los resultados)
    Esto no se puede hacer en el caso de las vacunas. Supondría que a un grupo de bebés se le inyecte una vacuna y a otros una sustancia inerte, por ejemplo suero. Y luego habría que ponerlos en contacto con una bacteria que puede ser mortal o dejar secuelas graves. Es éticamente imposible hacer ensayos clínicos con vacunas. 
    Tampoco podemos esperar a ver si naturalmente adquieren la infección. Porque son infecciones bastante infrecuentes. Habría que vacunar a muchísimos niños y esperar años antes de tener resultados. Imagináos, por ejemplo, la vacuna del virus del papiloma humano, la vacuna contra el cáncer de cuello de útero. Una vez en contacto con el virus, el cáncer puede tardar hasta 40 años en desarrollarse. Una vacuna tendría que esperar ¿40 años antes de ser autorizada?
    Las vacunas se prueban de otra manera. Se hacen estudios de seguridad e inmunogenicidad.
    Y el proceso de autorización de una vacuna, que no se ha sometido a ensayos clínicos, es todavía mas riguroso y exigente y normalmente lleva años de estudios e investigaciones.
    Para hacer este tipo de estudios de inmunogenicidad se vacuna a voluntarios sanos (inicialmente adultos).
    Si la vacuna ha sido efectiva, habrá producido anticuerpos. Estos anticuerpos se pueden medir, cuantificar, en laboratorio.
    Pero también se deben probar, porque podrían producirse anticuerpos pero que no fueran “neutralizantes”.
    Para saber si el anticuerpo será capaz de inactivar la bacteria o el virus, se pone en contacto el suero del sujeto vacunado con la bacteria en cultivo (en laboratorio).
    Si los anticuerpos son neutralizantes, inactivarán al germen, demostrando una eficacia “teórica”. Luego con modelos matemáticos muy complejos se puede llegar a deducir que eficacia se le puede atribuir a la vacuna en cuestión en la práctica real.
    Todas las vacunas que se administran actualmente se han probado de esta manera. Los estudios de eficacia postcomercialización son los que acabaran demostrando su eficacia real, pero la experiencia nos dice que muchas veces los resultados reales son superiores a los inicialmente previstos. Por ejemplo la vacuna contra el neumococo (Prevenar 13 ® ) se ha visto que no solo protege a los niños vacunados, sino también a los ancianos, el otro gran colectivo afectado por estas bacterias.
    La vigilancia postcomercialización es también todavía mas estrecha con las vacunas si la comparamos con la vigilancia a la que se somete cualquier otro medicamento tras su introducción en el mercado. Así, por ejemplo, ante la mas mínima duda de seguridad, se suspende la comercialización, aunque al final se demuestre que no había ningún riesgo.
    Las vacunas, por nuevas que sean, son seguras y eficaces. No vale la pena retrasar la vacunación por miedo o a la espera de que haya mas experiencia.
  • La tos ferina y la vacuna de la embarazada ¿Que está pasando?

    Estos días está surgiendo una creciente preocupación por la  tos ferina, tras conocerse varios casos de bebés fallecidos por esta enfermedad.
    Aunque la tos ferina había  disminuido drásticamente gracias a la vacunación, siguen apareciendo casos porque es habitual que se produzcan brotes epidémicos cada 3-5 años. La inmunidad (tanto la natural por haber pasado la enfermedad como la adquirida por la vacuna) va disminuyendo con el tiempo por lo que puede afectar al adulto.
    En el adulto suele cursar como un catarro un poco mas prolongado de lo habitual.
    Como el  periodo de contagiosidad es máximo durante la fase catarral, en la que simula un simple resfriado, es fácil trasmitírsela a los mas pequeños de la casa, que aún no están inmunizados.
    A los 6 meses tu hijo ya está protegido
    Los menores de 6 meses, que no han recibido aún las 3 dosis de vacuna, pero sobre todo los menores de 2 meses, son los mas vulnerables, y donde se dan los casos mas graves, incluso letales.
    Los adultos pueden recibir una vacuna  combinada con la del tétanos, denominada de baja carga antigénica  o Tdpa, cuyo nombre comercial es Boostrix (R) que se recomienda  si tienes contacto con niños (hijos, nietos, sobrinos, alumnos)  para ayudar a protegerlos de esta grave enfermedad y en adolescentes, en lugar de la clásica vacuna del tétanos de los 14 años.
    Pero sobre todo se recomienda a la embarazada a partir de las 27 semanas de gestación . De esta forma la madre “fabrica” los anticuerpos y se los transmite al bebé antes de que nazca, dándole tiempo a completar las primeras 3 dosis que precisa para estar protegido.
    El Comité Asesor de Vacunas de la AEP  ya recomendaba en 2014  a las embarazadas a partir de la 27.ª semana de gestación.  En España, como cada comunidad tiene competencia en estos temas,  se empezó a vacunar sistemáticamente a las embarazadas de forma muy desigual y recientemente se anunciaba el inicio de la vacunación en Andalucía a partir del 2016.

    Sin embargo, y aquí viene el problema, desde hace unos meses esta vacuna está en situación de desabastecimiento: hay problemas en la producción a nivel mundial y las pocas dosis que quedan se deben  gestionar adecuadamente. En este momento es prioritario la vacunación de las embarazadas y las autoridades sanitarias han anunciado que hay suficientes dosis para cubrir esta necesidad. 
    A modo de resumen ¿Que mas podemos hacer? 
    • Las enfermedades respiratorias se previenen con una simple medida: LAVADO DE MANOS 
    • El recién nacido es un ser tremendamente vulnerable. No precisa visitas ni acudir a sitios donde haya mucha gente. Alguno podría estar enfermo y contagiarlo sin querer. 
    • Si tiene hermanitos, no hay que tomar ninguna medida especial con respecto a esta enfermedad: los niños correctamente vacunados están protegidos contra la tos ferina al menos hasta la adolescencia. 
    • Las precauciones habituales para prevenir OTRAS infecciones respiratorias, como la bronquiolitis, también valen en este caso.