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lactancia materna

  • Leche materna contra el cáncer.

    No pude resistir la tentación de aceptar el reto que la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas proponía a los blogueros sobre escribir algo relacionado con nutrición y cáncer con motivo del Día Mundial del Cáncer, el 4 de febrero.
    No soy Dietista-nutricionista, pero como pediatra, hay un alimento del que sí puedo hablar con conocimiento de causa. La leche materna.  

    Photo Credit: Laura Howard via Compfight cc
    Hace unos meses salía a la prensa generalista un metaanálisis  que encontraba un efecto protector contra la leucemia en los niños que habían sido amamantados, con un mayor efecto protector cuando la lactancia superaba los 6 meses. Eran unos resultados muy interesantes, que confirmaban los de otros estudios anteriores. Sin embargo posteriormente, analizando en profundidad los datos, se vio que la edad materna estaba actuando como factor de confusión y en realidad no se le podía atribuir ese efecto a la leche materna solamente.
    A pesar de lo decepcionante de este segundo hallazgo, se siguen investigando otros componentes de la leche materna que podrían tener efectos protectores contra el cáncer y se sientan las bases para continuar con estudios en este sentido.
    Lo que sí está probado es que la lactancia protege contra el cáncer.
    Protege a la madre que lacta contra el cáncer de ovario y el cáncer de mama, con un efecto protector mayor a mayor duración de la lactancia.

    Ésto,  asociado a que la leche materna es el mejor alimentopara el bebé y le supone muchos otros beneficios para su salud a corto, medio y largo plazo, se puede decir que  la leche materna sí es un factor de protección contra el cáncer. 

    Un motivo más para insistir en recomendarla a todos los niños,
     a todas las madres, 
    durante todo el tiempo que quieran. 
  • Vuelvo al trabajo y quiero que se acostumbre al biberón.

    Hace unos días una mamá me escribía

    “Tengo un problema. Me queda un mes para volver a trabajar y quiero ir  destetando a mi niño de tres meses para que se vaya acostumbrando a los biberones. Pero lo quiero hacer poco a poco para que no sufra. Pensaba darle un biberón al día durante una semana, 2 biberones la segunda semana y así sucesivamente. Cuando empezamos, el primer día lo tomó sin problemas pero a las dos horas lo vomitó. El segundo día tomó solo un poco y también acabo vomitándolo. El tercer día se negó en rotundo a tomárselo. Pensé que era por el sabor de la leche, así que me saqué mi propia leche y se la di en el biberón después del pecho pero se tomó solo 30 ml. El quinto día ya no quiso ni probar el biberón. Ahora en cuanto le acerco la tetina cierra la boca, me gira la cabeza y no deja de llorar. Me da miedo empezar a trabajar y no haberlo conseguido.”

    Me acordé entonces del magnífico libro de Carlos Gonzalez ” Mi niño no me come”  en el que expone que cuando se intenta forzar a comer a un niño, éste pone en marcha lo que él llama el “plan estratégico de defensa contra el exceso de comida….La primera línea de defensa consiste en cerrar la boca y girar la cabeza….Si sigue insistiendo, abre la boca y deja que le metan lo que sea, pero no se lo traga….Si se insiste más todavía se ve reducido a su última trinchera: vomitar”

    Aunque en este caso no se puede decir que la madre esté forzando al bebé  a comer, si que le está ofreciendo un exceso de alimento. Y utilizo el verbo  “ofrecer” porque eso es lo que hay que hacer. Le ofrezco el alimento. Si el niño lo necesita lo toma. Si no lo necesita lo deja.

    ¿Qué está pasando en este caso?

    El primer biberón se lo tomó porque lo pilló por sorpresa, y se lo tomó porque tenía hambre. Igual que hubiera tomado el pecho si se lo hubieran ofrecido. Pero probablemente la cantidad de leche artificial que tomó era mayor a la cantidad de leche que hubiera tomado si su madre le hubiera dado el pecho. No olvidemos que un lactante alimentado al pecho a demanda puede hacer unas 10-12 tomas al día, el doble de las tomas que propone la lata de leche artificial. Además la  leche materna  se digiere mas fácilmente que la leche artificial, con lo cual no es de extrañar que vomitara 2 horas después de la toma. Aun tenía parte de la leche en el estómago sin digerir.

    Al día  siguiente se tomó solo la mitad. Esta vez ya se puso en marcha el mecanismo natural que nos permite dejar de comer cuando tenemos sensación de saciedad. Por eso no llegó a vomitar.
    Al día siguiente podría haberse tomado también la mitad del biberón, que es una cantidad razonable. Pero ¿Por qué habría de hacerlo? tomando el biberón no tiene el pecho de mamá. A ese bebé, la alimentación le trae sin cuidado. Le da igual cuantos gramos gana por semana, cuanto crece o que sano va a estar cuando sea mayor gracias a la leche de su madre. Le importa tener a mamá cerca, sentir su calor, su olor, su amor.

    No hay necesidad alguna de privar al bebé de esa sensación. Ni a la mamá.
    Photo Credit: evilpeacock via Compfight cc

    Cuando sea necesario, cuando mamá esté ausente, el cuidador que se quede con el bebé, (si hay suerte el padre o una abuela, pero también las cuidadoras de la guardería que habremos elegido cuidadosamente) se encargarán de alimentarlo y transmitirles ( cada uno a su particular manera) su amor y cuidados. No hace falta “acostumbrarlo” al biberón. Cuando mamá no esté ya comerá con biberón o con cuchara, vaso o jeringuilla.

    No hay ninguna necesidad de acelerar ese proceso. No es necesario para el niño y es muy frustrante, incluso doloroso para la madre.

    No le niegues (no te niegues) el placer de disfrutar de la lactancia hasta el último momento. 

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  • La maternidad es lo normal. La lactancia es lo normal.

    Con el clima político revuelto como nunca en España, es noticia en el mundo que una parlamentaria lleve a su hijo lactante al congreso, y que lo amamante en el hemiciclo.

    Enlace 
    Es labor de los políticos aprovechar cualquier gesto del adversario para hacer comentarios que apoyen su postura y desacrediten al contrario. Para eso se dedican a la política. No es nada personal.
    Así pudimos escuchar comentarios para todos los gustos. Que era un gesto reivindicativo. Que era una situación lamentable. Que era una actitud oportunista. Que podía haber dejado al niño en la guardería. Que lo primero es proteger a los niños.
    La noticia me hizo sonreír con tristeza.
    Un bebé, en cualquier circunstancia, es una parte inseparable de su madre, hasta bastante mas allá del mísero período de descanso por maternidad de 16 semanas que nos concede el régimen laboral en España. Cuando nos lo concede.
    Tuve a mi primer hijo mientras estudiaba medicina. Cursaba 5º curso, con sus clases teóricas y sus prácticas, ya en el hospital. A las clases iba si podía, como es lógico. Pero a las prácticas se suponía que debía acudir obligatoriamente. Todos los profesores comprendieron mi situación y todos me permitieron hacer las prácticas ” a la carta” o simplemente no hacerlas. Tristemente, en nuestro sistema, tener a un estudiante de medicina menos  pululando por  un hospital universitario no es ningún problema para nadie, incluso para algunos es hasta mejor. Los exámenes ya eran otra cosa. Si no me presentaba era mi exclusivo problema. Así que había que hacerlos, fuera como fuera. Desde siempre he preferido los exámenes orales, y los elegía siempre que podía, así que cuando tuve que presentarme al examen final de radiología, opté por examinarme oral. El profesor me citó en su despacho y allí acudí con mi retoño, que con 2 meses, no había conseguido quien me lo cuidara un lunes a las 8 de la mañana. En su carrito se lo dejé, dormido,  a la secretaria del departamento, mientras pasaba al despacho del profesor a examinarme. Después de la prueba (y no antes para que no me pusiera nerviosa, según me explicó), el profesor tuvo la amabilidad de recordarme que era muy poco serio acudir a un examen con un bebé, y que fuera pensando como iba a hacer cuando tuviera que trabajar.
    No debí haberlo pensado mucho porque cuando nació mi segundo hijo yo ya estaba trabajando. Era residente de pediatría en un gran hospital materno infantil. Y hacía guardias. De 24 horas. 24 hs seguidas sin salir del hospital. A ver como se amamanta a un bebé sin tenerlo cerca durante 24 hs. Algunas veces el padre podía acercármelo al hospital. Y si me pillaba desocupada o podían sustituirme un rato, a veces podía amamantarlo. Otras veces no, y se volvían, padre e hijo por el mismo camino, a por un biberón. Ni tiempo para sacarme la leche en algunas guardias.
    El tercero nació cuando ya estaba terminando la residencia. Me esperaban ansiosos en un pequeño hospital comarcal  a que me incorporara de mi baja maternal. Tanto me insistieron que opté por cede parte del permiso de maternidad al padre e incorporarme antes de tiempo. A pesar de todas las facilidades que me dieron, espaciando lo mas posible las guardias, librando siempre al día siguiente y no al posterior, etc…a 40 km de casa ya era imposible llevar al niño así que solo me quedaba el sacaleche. A la tercera guardia, sola, como única pediatra para todo el hospital,  maternidad incluida, dejé de llevar el sacaleche. Ya no salía ni gota. A pesar de todo seguimos con la lactancia 8 maravillosos meses.
    Un niño no es un obstáculo para la carrera de su madre. Es una parte inseparable de su cuerpo durante unos meses y una parte inseparable de su mente durante toda la vida. Así ha sido siempre,  y así, en estas circunstancias, han demostrado las mujeres su valía.
    No querer ver a una madre con su hijo es no querer ver la realidad. Molestarse por ver a una madre lactando es tener ya un serio problema.

    Dejemos de escondernos. La maternidad  es lo normal. La Lactancia es lo normal. No hace falta “normalizar”  nada, solo hay que dejar de esconderse.

    Aquí os dejo otra reflexión sobre el tema del pediatra José Maria Paricio, autor de uno de mis libros favoritos sobre maternidad “Tu eres la mejor madre del mundo” y creador de la magnífica página
    e-lactancia.org sobre compatibilidad de los medicamentos con la lactancia materna.

    http://apilamblog.blogspot.com.es/2016/01/la-diputada-que-amamanto-en-el-congreso.html

  • Cólico y desesperación. Mala combinación.

    Creo que es la primera vez que escribo sobre el cólico del lactante, ese molesto trastorno que pone a llorar a los bebés cada tarde, para angustia de sus atribulados padres. Y voy a empezar al revés. Voy a empezar por lo que no hay que hacer.

    El cólico del lactante es un trastorno del que no se conoce la causa, y que se diagnostica solo por los síntomas:

    • bebé de mas de 3 semanas de vida, 
    • que llora durante 3 horas al día 
    • durante al menos 3 semanas.

    Un trastorno para el que no hay tratamiento definitivo, y si muchos remedios de dudosa eficacia.
    Un trastorno que, por suerte, no reviste gravedad alguna y acaba desapareciendo por si solo.

    Pero un trastorno auténticamente desesperante.
    Hace unos meses, una familia muy cercana en el corazón pero muy lejos en la distancia, tenía un bebé.
    Después de un inicio de lactancia tormentoso, con ingreso por deshidratación e ictericia incluidos, resultó que la peque empezó a llorar por las noches. Una noche sí y otra también. Múltiples visitas a urgencias. Múltiples recetas y pócimas anticólicos. Múltiples noches sin dormir. Desesperación.
    Y al final, lo que tenía que pasar. La mamá del parque que le recomienda un conocido pediatra que cura el cólico en una sola visita. Cita y visita al renombrado colega y la solución mágica:

    La famosa fórmula de Marfan. Un clásico para el tratamiento del cólico, con tintura de belladona como principal  ingrediente activo.  Extraída de esta bonita flor: Atropa belladona. Bonita pero mortífera, como su nombre en inglés sugiere: deadly nightshade

    Photo Credit: 50D NOOB via Compfight cc

    La tintura de belladona se supone que calma el cólico por su efecto relajante de la musculatura lisa intestinal, pero los efectos secundarios incluyen taquicardia, visión borrosa, dilatación de pupilas, retención urinaria, desorientación, delirio, alucinaciones, incluso convulsiones.
    Estos efectos secundarios son tan potencialmente graves, que las guías mas actuales de tratamiento, que analiza los distintos productos disponibles para el cólico ya ni siquiera la mencionan. (Versión para padres en este enlace)

    Las intervenciones sobre la alimentación también han sido un clásico para el tratamiento del cólico. Y como no podía ser de otra manera en este caso, la solución mágica consistía en que nada de lactancia a demanda, “que se descontrola y no le da tiempo a hacer la digestión”. Había que limitar las tomas a 10 minutos cada 3 horas y estricto descanso nocturno. Ya sabéis que no hay nada mejor para cargarse una lactancia que limitar las tomas y restringir las tomas nocturnas.

    Por suerte fue pasarles el enlace con los riesgos de la belladona y desistir del fantástico tratamiento.
    Mucha paciencia y un popurrí de medidas fáciles e inofensivas (que ya os contaré en la próxima entrada), mientras el tiempo va pasando y el trastorno acaba por resolverse por si mismo son suficientes en la gran mayoría de las ocasiones.

  • Azúcar poca ¿Pero cuanta, exactamente?

    Sabemos por estudios recientes (y porque es mas que evidente) que la obesidad está aumentando de forma alarmante, incluso en niños, y una de las causas es la ingesta excesiva de azúcar.

    Y no nos referimos solo al azúcar que añadimos a la leche o al café, sino la que consumimos sin darnos cuenta cada vez que tomamos una galleta o un zumo.

    Hace poco compartía con vosotros la campaña del nutricionista Julio Basulto contra el apoyo de la Asociación Española de Pediatría a unas galletas infantiles que, como todas las galletas, contienen una excesiva cantidad de azúcar y no se pueden considerar un alimento recomendable.

    O hacíamos la cuenta de la cantidad de azúcar que puede contener un simple cuenco de cereales para el desayuno en la entrada ¿Te tomarías 4 cucharadas de azúcar para desayunar? 

    Un excelente trabajo en el blog de “Un papá en prácticas”  sobre la cantidad de azúcar que contienen diversos productos que  toman habitualmente los niños nos puede ayudar a hacernos una idea de cuanto toman en realidad nuestros niños. Mucho mas de lo recomendable. ¿Y cuanto es lo recomendable?

    La OMS, en un reciente comunicado que puedes leer pinchando aquí, recomienda limitar la ingesta de azúcar a 50 gr al día y mejor si se reduce a 25 gr al día para obtener beneficios adicionales para la salud.
    Estas cantidades corresponden a las calorías máximas que debería aportar el azúcar considerando que no deberían superar el 10 %, y mejor menos del 5% de las calorías que consumimos diariamente, y que en adultos se calcula unas 2000.
    En los niños estas cantidades varían en función de la edad, la actividad física y otros factores que cambian con el tiempo, así que, ¿como sabemos cuál es la cantidad máxima de azúcar que pueden tomar nuestros niños? 
    Por suerte la actividad física de los niños es casi siempre igual: INTENSA. Por lo cual, antes de la pubertad, es fácil calcular sus necesidades de calorías y el porcentaje de las mismas que pueden obtener del azúcar.
    Basándonos en las tablas publicadas por la OMS de necesidades nutricionales, las cantidades máximas de azúcar que deberían tomar los niños serían:

    Edad
    Niños
    Niñas
    años
    Kcal/día
    10% azúcar (gr)
    5 % azúcar (gr)
    Kcal/día
    10% azúcar (gr)
    5 % azúcar (gr)
    1-2
    1200
    30
    15
    1140
    29
    14
    2-3
    1410
    35
    18
    1310
    33
    16
    3-4
    1560
    39
    20
    1440
    36
    18
    4-5
    1690
    42
    21
    1540
    39
    19
    5-6
    1810
    45
    23
    1630
    41
    20
    6-7
    1900
    48
    24
    1700
    43
    21
    7-8
    1990
    50
    25
    1770
    44
    22
    8-9
    2070
    52
    26
    1830
    46
    23
    9-10
    2150
    54
    27
    1880
    47
    24

    Edad
    Varones
    Mujeres 
    años
    Kcal/día
    10% azúcar (gr)
    5 % azúcar (gr)
    Kcal/día
    10% azúcar (gr)
    5 % azúcar (gr)
    10-11
    2140
    54
    27
    1910
    48
    24
    11-12
    2240
    56
    28
    1980
    50
    25
    12-13
    2310
    58
    29
    2050
    51
    26
    13-14
    2440
    61
    31
    2120
    53
    27
    14-15
    2590
    65
    32
    2160
    54
    27
    15-16
    2700
    68
    34
    2140
    54
    27
    16-17
    2800
    70
    35
    2130
    53
    27
    17-18
    2870
    72
    36
    2140
    54
    27
    ¿Y como evitar que tomen tanta azúcar? Eso da para otra entrada, pero para empezar mira todas las etiquetas. Es difícil, pero solo lo harás una vez. Y mejor aún, dale alimentos que no precisan etiquetas (fruta, verduras, pan, leche). 

  • No soy una pediatra pro-lactancia

    No soy una pediatra pro-lactancia. No  me gusta la expresión. Es como decir que soy una pediatra pro-antibiótico para la meningitis, o pro-adrenalina para la anafilaxia.
    Solo pretendo estar al día y recomendar a mis pacientes lo mejor según los conocimientos actuales. Ya se sabe que la ciencia evoluciona y que lo que se recomendaba hace 10 años a lo mejor ahora está contraindicado o ha cambiado sustancialmente.

    Por eso no soy pro-lactancia. Solo recomiendo la lactancia porque hoy por hoy, todos los estudios demuestran que no solo es el mejor alimento para el bebé, sino que además previene infecciones en la infancia, enfermedades como la diabetes o la obesidad en la edad adulta, incluso mejora la capacidad intelectual.
    Para favorecer la lactancia hay que hacer algunos cambios en el modo de criar al bebé. Favorecen la lactancia el contacto piel con piel tras el parto, la lactancia a demanda, el colecho.
    Para hacer adecuadamente el contacto piel con piel precoz, los pediatras hemos tenido que aprender a no intervenir en el parto. Quedarnos en la retaguardia y observar. Casi nunca tenemos que hacer nada porque la mayoría de los niños nacen sin complicaciones. Y si hay que intervenir, hacerlo de tal manera que afecte lo menos posible.
    La lactancia a demanda nos hace fomentar el colecho, ya que la madre descansa mejor si tiene al niño en la cama y no tiene que levantarse a amamantarlo en su cuarto. Hemos tenido que leer y releer todo lo que se publica sobre colecho y lactancia, y sobre colecho y muerte súbita, y no dejar de insistir en las medidas preventivas de la muerte súbita para que el colecho sea una práctica segura.
    La lactancia a demanda obliga a la madre a pasar todo su tiempo con el bebé, para poder estar disponible cuando la reclame: a demanda es a demanda. Cuando el bebé pida. Si van a pasar todo el tiempo juntos, el estilo de crianza con apego es la opción mas razonable.
    Entonces surge la pregunta ¿y no se va a acostumbrar a los brazos?
    Claro que sí.
    Pero ¿es eso un problema?
    El problema no es que el niño se acostumbre a los brazos. Los brazos son para él su refugio, su fuente de seguridad, alimento, amor. ¿Quien no se acostumbraría a un paraíso así?
    El problema no es que se acostumbre a los brazos.
    El problema es que no le demos la oportunidad de “soltarse”. Bajar de los brazos y echar a andar. Explorar el mundo cuando pueda. Hacerse cada vez mas autónomo. Para eso tenemos que superar nuestro miedo a “soltar”. Reconocer las señales de que ya está preparado y dejar ir.

  • ¿Los bebés necesitan agua?

    Cuando el bebé empieza a comer otros alimentos que no son leche, y a veces también antes, surge  una pregunta muy frecuente, sobre todo en épocas de calor. 
    ¿Hay que darle  agua al bebé? 
    Sabemos que los bebés que toman lactancia materna exclusiva no necesitan nunca agua, porque la leche materna se va adaptando a las necesidades del niño, pero cuando toman biberones a veces surge la duda. 
    La respuesta es siempre la misma. 
  • ¿Como sé cuanta leche está tomando? No lo sabes. Ni falta que hace.

    Muchas madres insisten en querer saber cuanta leche exactamente están tomando sus bebés cuando los ponen al pecho. Si tuviéramos que saber cuanto están tomando, los pechos serían transparentes para poder verla
    No hace falta saber cuanta leche toman. La lactancia materna no es solo cuestión de cantidad.
    La composición de la leche va variando  a lo largo de la toma y es diferente a lo largo del día. También cambia durante todo el tiempo que dure la lactancia: no es la misma composición el primer día de vida, que al 5º día o al 6º mes.
    Al principio de la toma la leche contiene mas agua, para calmar la sed del bebé, se va concentrando a medida que mama y al final contiene mas grasa, con lo que finalmente se sacia. Sería como un menú: primero la sopa, luego el plato principal y finalmente el postre.

    Cuando el niño necesita  mas agua ( si hace mucho calor, por ejemplo), mamará mas a menudo, para tomar solo esta primera fracción de leche, rica en agua.
    A lo largo del día también hay cambios, ya que durante la noche la composición de la leche tiende a favorecer el sueño (aunque algunas mamás no lo noten)
    Los cambios con la edad del bebé son aún mas importantes. Los primeros días, el calostro aporta muy poco volumen pero gran cantidad de proteínas funcionales que son fundamentales para la inmunidad, la regulación de la flora intestinal, etc. y durante los primeros 15-20 días va cambiando lentamente hasta llegar a la composición definitiva de la leche madura.

    Si se produce un nuevo embarazo y la mamá amamanta a los 2 niños (lactancia en tandem) la leche adaptará su composición para ajustarse a las necesidades del recién nacido.

    La cantidad de leche se regula siguiendo la ley de la oferta y la demanda. Cuando el bebé necesita mas leche, mamará mas a menudo y el pecho producirá mas leche. Solo hay que amamantar a demanda para asegurarnos que se produce la cantidad adecuada. Deberíamos olvidarnos del reloj y disfrutar el momento.
    La percepción de la cantidad que toma el niño también varía con el tiempo, en función de lo que dura la toma. Un bebé recién nacido necesita unos 20-30 minutos para vaciar un pecho, porque succiona a ratitos, se duerme, y no está todo el tiempo mamando, aunque siga enganchado al pecho. Sobre los 2 meses, en unos 10 minutos será capaz de vaciar el pecho y a los 3-4 meses  en 2 minutos habrán comido, y luego se dedicará a distraerse con cualquier cosa que le llame la atención en su entorno.
    En resumen, la lactancia a demanda es la mejor manera de asegurarnos la cantidad  adecuada. No hace falta saber nada mas, los resultados los iremos viendo día a día: un bebé feliz, que duerme tranquilo y que crece adecuadamente son la señal inequívoca de que todo va bien.

    Con esta entrada participo en el carnaval bloguero  #dialactancia. Si quieres ver mas entradas relacionadas sigue este link 

  • Alimentación del bebé

    Durante los primeros 6 meses de vida, la leche materna es suficiente tanto en calidad como en calidad para el correcto desarrollo del bebé, y posteriormente será también una parte muy importante de su dieta, aunque ya vaya tomando otros alimentos.

    Esos otros alimentos que toma el bebé en su primer año de vida es lo que llamamos alimentación complementaria.

    Que alimentos ofrecer, cuando y de que manera es lo que hace de este tema un motivo de consulta frecuente.

    No existe una única manera de empezar con la alimentación complementaria. El que te diga lo contrario es que solo te está contando “su manera” de hacerlo. Aquí, quizás más de en otras parcelas, es cuando mas cierto es aquello de que “cada maestrillo tiene su librillo”.

    Tampoco los expertos hacen unas recomendaciones únicas, sino que se limitan a das unas normales generales en las que basarnos.

    La OMS establece unas recomendaciones mínimas, que como veis no son nada específicas:

    1. Debe introducirse en el momento adecuado.
    2. Debe ser suficiente y para ello debe tener una consistencia y variedad adecuadas y debe ofrecerse en  cantidad y con la frecuencia adecuadas.
    3. Los alimentos deben prepararse y administrarse en condiciones seguras.

    Sobre estos puntos, los expertos en nutrición infantil (ESPGHAN) están de acuerdo en  recomendar:

    • Lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses
    • Otros alimentos no antes de 17 ni después de 26 semanas de vida.
    • Gluten, no antes de los 4 meses ni después de los 7 meses.
    • El retraso de la introducción de alimentos potencialmente alergénicos como pescado o huevo no ha demostrado disminuir el riesgo de alergia. 
    • La leche de vaca no se debe usar hasta el año de vida como sustituto de la leche materna, porque no es una buena fuente de hierro, aunque se puede usar en pequeñas cantidades  en la preparación de los alimentos. 
    • Los niños que reciban una dieta vegetariana deben recibir al menos 500 ml al día de leche materna o fórmula. No se recomienda una dieta vegana. 

    El momento adecuado (respetando las normas anteriores), es cuando el bebé quiera: cuando empiece a manifestar interés por la comida, se quede sentado sin problemas, sepa comer con la cuchara, intente alcanzar los alimentos con la mano, etc.

    En cuanto a la consistencia será en forma de puré o trozos grandes (que pueda agarrar con su manito) de alimentos blanditos (que pueda triturar con la encía o aplastar con la lengua contra el paladar) El riesgo de atragantamiento es menor a partir de los 8 meses.

    En cuanto a la variedad, puede tomar cualquier tipo de alimento que se adapte a lo que hemos comentado antes con ciertas salvedades. Los jugos gástricos del bebé son menos ácidos y esto tiene 2 consecuencias: favorece que los nitratos de ciertas verduras (Vegetales de hoja verde (espinaca, acelga, lechuga) remolacha y nabo) se transformen en nitritos, que son tóxico, y no es capaz de neutralizar posibles toxinas presentes en la miel natural, por lo que evitaremos su uso durante el primer año de vida.

    La cantidad y frecuencia puede ser a demanda (y el niño comerá cuando tenga hambre) o intentando que se vaya habituando a la rutina de comidas de la familia, siguiendo un horario flexible.

    La seguridad en la preparación y administración de los alimentos incluye normas de higiene básica (lavado de manos, refrigeración de los alimentos, etc), adecuar la consistencia y el tamaño de los alimentos a la capacidad del niño, etc.

    En la próxima entrada, ideas de como poner en práctica estas recomendaciones.

  • Como aumentar la producción de leche materna

    La producción de leche materna se ajusta a las necesidades del niño, y si amamantas a demanda SEGURO que tendrás  leche suficiente. Pero a veces tenemos la sensación de tener menos leche, o se produce lo que se conoce como crisis de crecimiento, en el que las necesidades del bebé aumentan rápidamente por una fase de crecimiento rápida.
    En esos casos, además de seguir amamantando a demanda (lo que supondrá aumentar el número de tomas hasta 12-15 al día) puedes seguir estos consejos.

    • Cuida  tu alimentación. Alimentos saludables y en cantidad suficiente. No es momento de hacer restricciones. 
    • Tómate un descanso de tus actividades habituales para poder dedicar mas tiempo al bebé si precisa tomas mas frecuentes. Así evitarás el estres de no poder hacer todo lo que tenías planeado y podrás relajarte durante las tomas sin sentirte culpable. Recuerda que una buena actitud es fundamental. 
    • Ahora mas que nunca evita usar chupete, así cada vez que el bebé necesite succionar estimulará la producción de leche. 
    • Las tomas cortas y frecuentes estimulan mas la producción de leche. Las tomas largas sacian antes al bebé y favorece un descanso prolongado tras la toma a la vez que vacían completamente el pecho estimulando que se rellene. Ambas formas son necesarias y estimulan la producción. Deja que sea el niño el que decida la frecuencia y duración de las tomas. 
    • Siempre que puedas pon al bebé piel con piel con tu cuerpo durante las tomas.
    • Centra tu atención en la toma. Evita usar el móvil, ver la tele u otras tareas que te distraigan Prestar atención al bebé hace que él también se concentre y coma mas. 
    • Relájate y colócate en una posición cómoda. No te sientas culpable por pasar el día tumbada en la cama o en el sofá. 
      Photo Credit: jeremywakeman via Compfight cc
    • Si el bebé tiende a dormirse durante las tomas, masajea suavemente el pecho mientras come, así se estimula la salida de la leche y es mas probable que lo vacíe completamente. 
    • Pide ayuda. Es hora de aprovechar esos ofrecimientos de familiares y amigos para que colaboren en tareas de la casa, ayuden con los otros niños, etc. 
    • Ponte en contacto con grupos de apoyo a la lactancia
    • Investiga sobre distintas posturas para colocar al bebé y utilízalas. A veces cambiando la posición se consiguen grandes avances. 
    • Comenta las dificultades con el ginecólogo y/o matrona. Sobre todo si tienes dolor al amamantar, si tienes grietas o estás tomando medicación (Hay medicamentos que pueden interferir con la lactancia, disminuyendo la producción de leche) . 

    Con mucha paciencia y cariño se consigue, y finalmente siempre puedes contar con la ayuda de los profesionales.