Los niños no son un grupo de especial riesgo de enfermedad por coronavirus, COVID-19, a diferencia de lo que sucede con la gripe y otras infecciones respiratorias. Cuando los chinos llevaban detectados 72000 casos, menos del 1% eran menores de 10 años.

Algo parecido se vio en Italia, que cuando llevaban 22000 casos solo tenían un 1,2% en menores de 18 años. En España, realizando pruebas a los pacientes más graves que iban a ser hospitalizados, con 28000 afectados solo un 0,5% eran menores de 10 años y un 0,2 % tenían entre 10 y 19 años.

Con estos datos podemos pensar que se encuentran pocos casos porque solo se estudian los casos más graves. Para ver esto en el Hospital infantil de Wuhan, donde se atendían todos los niños de la región donde empezó la epidemia, se estudiaron todos los niños que presentaban síntomas o habían estado en contacto con pacientes. De 1300 niños estudiados solo en el 12% se confirmó la infección. De los niños infectados, un 20% no tuvo ningún síntoma y la gran mayoría solo tenía síntomas leves. Los únicos 3 niños que precisaron UCI tenían alguna enfermedad de base.

Los síntomas más frecuentes en niños son fiebre, tos, moco nasal, estornudos y dolor de garganta. En ocasiones no hay fiebre y solo se encuentran los síntomas catarrales o síntomas digestivos como dolor abdominal, nauseas, vómitos o diarrea, síntomas que son más raros en adultos. La dificultad respiratoria es poco frecuente y las complicaciones también son raras. El cuadro suele durar como máximo 1 semana y la mortalidad es mínima.

Todavía no se sabe porqué los niños, que son tan susceptibles a todas las enfermedades respiratorias, parecen ser naturalmente inmunes a este virus o al menos superan la enfermedad con mucha menos intensidad. Se ha propuesto que, al estar expuestos a frecuentes infecciones respiratorias tienen anticuerpos contra otros virus que podrían proteger contra éste, pero es solo una teoría.

Tampoco se sabe si se comportan como transmisores, como sucede con el virus de la gripe. El niño pasa una gripe leve pero contagia a los adultos de su entorno, poniendo en riesgo a la población más vulnerable.

Suponiendo que los niños pudieran actuar como transmisores asintomáticos, una de las primeras medidas de contención fue suprimir las clases escolares. Ahora que estamos en estado de alarma y el confinamiento es obligatorio debemos tener especial precaución para mantener a los mayores aislados y buscar alternativas para que los abuelos no tengan que hacerse cargo de los pequeños de la casa si los padres tienen que seguir trabajando.

Lávate las manos con frecuencia

Mantener el confinamiento con niños puede ser duro, pero no hay otra solución para contener esta epidemia. Lavado frecuente de manos, mantener la distancia mínima de 1-2 metros con otras personas y evitar el contacto con enfermos es vital para contener esta enfermedad que está poniendo al mundo patas arriba.

¿Tienes dudas respecto a cómo afectará esta situación a tus niños? Deja tus preguntas en comentarios y haré todo lo posible para contestarte con el máximo rigor científico.

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