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martes, 9 de mayo de 2017

Pruebas de alergia en niños: cuándo, cómo y a quién.

Si tu hijo estornuda sin parar y está todo el día rascándose la nariz, si se llena de ronchas cuando come algún alimento o tiene dificultad respiratoria o “pitos” en el pecho aún sin estar resfriado, podría tener una alergia. En esos casos puede ser necesario hacer algunas pruebas para confirmar el diagnóstico.
Diagnosticar correctamente la alergia es muy importante. Por un lado nos permite conocer exactamente la causa de los síntomas, evitar las sustancias a las que reacciona y en ocasiones, poner tratamiento específico con vacunas. 
Además también nos ayuda a saber cómo va a evolucionar la enfermedad. ¿Será alergico toda la vida? ¿Cuándo se le va a quitar?
Pero el término “pruebas de alergia” engloba diferentes tipos de técnicas. Hacer una u otra dependerá del tipo de alergia y de la edad. Las más usadas en niños son :

Pruebas cutáneas o prick test

Es una prueba fácil y rápida. El resultado se lee en 10 minutos y aunque puede ser algo molesta (porque pica, y más cuanto más alérgico) no es dolorosa. Consiste en poner sobre la piel del antebrazo unas gotitas de las sustancias sospechosas, un control negativo (generalmente suero, que no da reacción a nadie) y un control positivo (histamina, que da reacción a todo el mundo) .

A continuación se aprieta con una lanceta para que parte del líquido entre en la capa mas superficial de la piel. No es pinchar realmente. Es como pincharse con la punta de un lápiz afilado. No duele nada si se hace con cuidado. La gota de histamina siempre pica y se forma una roncha como la picadura de un mosquito. Si hay sensibilización se formará una roncha en la gota responsable y puede ser más grandes aún que la roncha de control de la histamina. Esas sustancias son las que producen la sensibilización, y pueden ser la causa de la alergia si se corresponde con los síntomas.

No es lo mismo sensibilización que alergia.Por ejemplo, si tengo un gato, puedo estar sensibilizado al gato y tener un prick positivo, pero puedo jugar con él, abrazarlo, incluso dormir con el gato sin tener ningún síntomas. 
Para que las pruebas cutáneas indiquen una alergia la sensibilización se debe corresponder con los síntomas. 
Tengo un prick positivo al gato y en cuanto me acerco a uno, o voy a casa de alguien que tiene gato empiezo a estornudar inmediatamente.


Pruebas en sangre.

En sangre se puede determinar la IgE específica para cada sustancia sospechosa. 
La IgE, inmunoglobulina E, es el tipo de anticuerpo que está implicado en las reacciones alérgicas. Tiene la ventaja de que nos da un valor numérico que nos sirve para ver la evolución, si suben o bajan las cifras, pero tiene el inconveniente de que es necesaria una extracción sanguínea y los resultados no son tan rápido.

Pruebas de provocación o de exposición.

Consisten en ir dando la sustancia que creemos responsable de la alergia en cantidades muy pequeñas, aumentando la cantidad poco a poco, para ver si se produce la reacción alérgica. 
Siempre se debe hacer en un hospital o centro preparado por si se produce una reacción grave. 
Se hace menos que las anteriores porque llevan mucho tiempo, pero son necesarias cuando:
  • Las pruebas anteriores no son determinantes.
  • No hay reactivos para hacer el prick.
  • No se puede determinar la IgE específica en sangre.
  • Las otras pruebas son negativas y queremos confirmar que la alergia ha desaparecido


¿Cuándo se hacen?


Es una creencia extendida que se debe esperar cierto tiempo para hacer las pruebas o que hay una
edad mínima para hacerlas. Ésto no es del todo cierto y puede hacer que se retrase innecesariamente un diagnóstico.
Una alergia a la leche puede aparecer tras darle el segundo biberón de su vida a un bebé recién nacido. 
El prick test se puede hacer en el mismo momento. 
Es más, se debe hacer en el mismo momento porque será necesario modificar inmediatamente su alimentación si hace falta.

Con las alergias a medicamentos pasa algo parecido. No tiene sentido esperar tras la reacción. Cuanto más tiempo pasa, mas probable es que el resultado sea negativo, aunque sea realmente alérgico.
En caso de sospecha de alergia a medicamentos, las pruebas se deben realizar lo antes posible.

Otros tipos de alergia tardan más en desarrollarse. El caso típico son las alergias respiratorias: ácaros, pólenes, animales. Hace falta estar en contacto con las sustancias responsables durante un cierto tiempo para desarrollar la alergia. 
Un niño de 2 años ha vivido como máximo 2 primaveras. 
Es prácticamente imposible que sea alérgico a un polen de primavera.
Por ejemplo, si tienes un bebé de 9 meses que lleva 2 semanas estornudando en pleno mes de abril y lo llevas al pediatra pensando que tienen una alergia al polen, es probable que el pediatra ni siquiera se plantee hacerle ninguna prueba, porque no ha tenido tiempo aún para sensibilizarse.

Mas información:

martes, 2 de mayo de 2017

Las leches de crecimiento NO son necesarias.

La lactancia materna es lo ideal para la alimentación del bebé. Durante los primeros 6 meses de vida debería ser su único alimento. Luego, mientras se van incorporando otros alimentos, debería seguir siendo una parte fundamental de la dieta hasta los 2 años o hasta que la madre o el niño quieran. Es la opción natural para la alimentación del bebé. Aporta todos los nutrientes necesarios para el crecimiento y desarrollo, además de proteger contra infecciones y otras enfermedades. Y sus propiedades no tienen fecha de caducidad. ¿A ti también te han dicho que la leche materna a partir del año no alimenta? Pues es mentira. Sí que alimenta. Incluso más que antes porque es aún más rica en grasas y calorías.

Si la madre no puede o no quiere continuar con la lactancia hasta que el bebé tenga al menos un año, se debe ofrecer  una leche especialmente modificada. 

Un bebé de menos de 1 año no puede tomar leche de vaca normal. O leche de otros mamíferos, o bebidas vegetales. Podría ser peligroso para su salud, además de comprometer su desarrollo y crecimiento.
La leche artificial que se ofrezca al bebé antes del año de vida debe cumplir con unas características nutricionales y de seguridad alimentaria que están perfectamente reguladas y que ya comentamos en una entrada reciente.

Pero las leches de crecimiento, enriquecidas o tipo 3, especialmente diseñadas para niños a partir de un año de vida, no son realmente necesarias

Así lo dictaminó la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) y lo confirman los mayores expertos en alimentación infantil. Para este grupo de leches ya no existe una regulación específica en cuanto a su composición, y la denominación de la leche no implica nada en especial. Una leche enriquecida puede llevar añadida vitaminas o minerales y tendría el mismo aporte calórico que la leche de vaca normal. Pero también puede estar suplementada con cereales o cacao, aumentando considerable (e innecesariamente) el aporte calórico. El término leche de crecimiento tampoco significa nada. ¿0 es que un niño alimentado con leche de vaca normal va a dejar de crecer?


A partir del año de vida pueden tomar leche de vaca entera

No precisan una leche enriquecida. La leche de vaca ya contiene todas las vitaminas y minerales que buscamos cuando tomamos leche, fundamentalmente calcio y vitamina D. Si queremos aportar vitamina C, por ejemplo, es más lógico ofrecer fruta, que es una fuente natural de vitamina C antes que suplementar la leche. Lo mismo sucede con otros nutrientes, como el hierro, que se encuentra naturalmente en carnes o legumbres, o los omega 3 que encontramos en el pescado.

Si un niño necesita un aporte específico de algún nutriente en concreto, en primer lugar se debe adecuar la dieta para que reciba todo lo necesario a través de la alimentación. Y si por algún motivo especial de salud esas necesidades no se pueden alcanzar con una alimentación adecuada se debe recurrir a los suplementos que el pediatra indique. 

Este tipo de leches no pueden suplir a largo plazo las carencias provocadas por una alimentación inadecuada.

Por otro lado es prácticamente imposible que un niño sano tenga un déficit de vitaminas. Por muy mal que coma. Pero si se diera el caso, suplirlas con uno de estos preparados no haría más que perpetuar el trastorno, ya que no estaríamos solucionando el problema de base, que es asegurar una buena alimentación y educar el gusto y unos hábitos saludables.
Además estos productos no son realmente leche, sino preparados lácteos. Una mezcla de proteínas, grasas y glúcidos que no tienen porqué proceder de la leche. De hecho la mayoría incluyen grasas de baja calidad, como el aceite de palma o azúcares simples como sacarosa o glucosa, en lugar de lactosa, que es el azúcar natural de la leche.


Leer las etiquetas de lo que comemos debería ser obligatorio siempre, incluso cuando se trata de la alimentación infantil. 

El que un producto esté especialmente diseñado para los niños no lo convierte en adecuado

Somos los únicos responsables de lo que les damos de comer.  

Más información en
Artículo del Dr. José Manuel López Nicolás en su blog “Scientia”
Artículo del pediatra Carlos Casabona. Autor de "Tú eliges lo que comes"