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miércoles, 19 de abril de 2017

Cómo es realmente una leche infantil


La leche infantil por naturaleza es la leche materna, pero cuando la lactancia materna no es posible o se opta por una leche artificial, se debe usar una leche especialmente diseñada para el bebé.
Como mamíferos que somos, nuestras crías deben ser alimentadas por  la leche de su madre durante un período mínimo de tiempo, hasta que sea capaz de comer otros alimentos. En nuestra especie, ese tiempo mínimo se ha establecido en los 6 meses (podrían ser 4, pero ya os he comentado en otra ocasión porqué es preferible esperar a los 6 meses).

Si necesitamos alimentar al bebé con otra leche que no sea la de su madre, tendremos que recurrir a una opción que sea lo más parecida posible, fácil de conseguir y relativamente barata.
En nuestra sociedad se utiliza fundamentalmente la leche de vaca.

Pero la leche de vaca sin modificar no se puede usar antes del año de vida porque contiene mayor proporción de proteína. En la metabolización de las proteínas se producen sustancias tóxicas que se eliminan por la orina. Si aumentamos su ingesta, podríamos estar sobrecargando los inmaduros riñones del bebé. Además la leche de vaca induce pequeños sangrados en el tubo digestivo que a la larga pueden producir anemia.
Para que la leche de vaca pueda ser tolerada por el bebé, hay que hacer algunas modificaciones, sobre todo disminuyendo las proteínas y suplementando otros componentes, que son más abundantes en la leche materna. 

Desempolvando un no tan viejo tratado de pediatría (de 1994) todavía se puede leer una explicación de cómo adaptar la leche de vaca para hacerla "aceptable" para el bebé.
Os lo cuento como curiosidad, pero por favor: ¡ni se os ocurra!

Para evitar todos estos inconvenientes, existen las leches infantiles o fórmulas. Todas deben cumplir con unos estándares que están perfectamente establecidos y regulados por ley. En Europa, siguiendo las recomendaciones de la ESPGHAN, las leches infantiles se dividen en 2 tipos: las leches de inicio, para menores de 6 meses y las de continuación.

Elaboración propia. Datos: Tratado de Pediatría M Cruz 7º edición. 

Proteínas

La principal diferencia está en la cantidad de proteínas: la leche materna tiene como 1/3 de la cantidad que contiene la leche de vaca. ¿Entonces porqué las leches infantiles tienen un poco más que la leche materna? Porque la leche de vaca tiene menos cantidad de ciertos aminoácidos que son muy importantes y  para que éstos sean suficientes hay que aumentar  la cantidad total de proteínas.
Además de cantidad, hay una diferencia fundamental en la composición. Hay 2 tipos de proteínas. La caseína (que es la que forma la parte sólida cuando se cuaja la leche para hacer queso, por ejemplo) y las proteínas del suero. La caseína es mucho más difícil de digerir. Las leches de inicio deben tener el mismo porcentaje de caseína que la leche materna. 

Elaboración propia. Datos: Tratado de Pediatría M Cruz 7º edición. 

Grasas

La grasa es la principal fuente de energía de la leche, y la cantidad total es prácticamente igual en la leche materna y la  de vaca. Las diferencias fundamentales están en su calidad.

La primera diferencia es en el tamaño de las partículas. Las partículas de grasa de la leche materna son más pequeñas y más fáciles de digerir.

Pero la principal diferencia en la calidad de las grasas está en la distribución de las distintos tipos de grasas: saturadas; monoinsaturadas y poliinsaturadas.

La grasa saturada más importante de la leche materna es el palmítico. Si estás al tanto del revuelo mediático que se generó recientemente con el palmítico, ya habrás oído que el palmítico de la leche materna es diferente del que se extrae del aceite de palma. El palmítico β (el de la leche materna) favorece la absorción del calcio, mientras que el palmítico α (que se extrae del aceite de palma), tiende a formar jabones insolubles con el calcio que precipitan y producen el típico estreñimiento de los bebés que toman leche artificial.
Las leches infantiles tienen que mantener estrictamente las proporciones entre los distintos tipos de grasas. Como son muy diferentes en la leche materna y la de vaca, para adaptarla hay que quitar unas y poner otras. Al quitar grasas saturadas, como el porcentaje de palmítico de la leche de vaca es menor, su cantidad total se reduce mucho más, por lo que hay que añadir palmítico. Lo normal es que se añada palmítico α, procedente del aceite de palma.
Las grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas como el oleico y el linoleico pueden provenir de aceites vegetales (como el de oliva) o de grasas animales.


Elaboración propia. Datos: Tratado de Pediatría M Cruz 7º edición. 

Hidratos de carbono

El hidrato de carbono mayoritario de la leche materna es la lactosa, que además de proporcionar el 40-50% de la energía de la leche, es necesaria para el desarrollo del cerebro
Las fórmulas infantiles deben contener mayoritariamente lactosa como hidrato de carbono pero legalmente pueden llevar hasta un 20% de sacarosa (azúcar común).

Otros componentes

Podríamos seguir hablando de todos los otros componentes de la leche que también hay que "ajustar" para que se asemejen a la leche materna: colesterol, hierro, calcio, vitaminas. Pero tendríamos para un buen rato.
Pero es que además, para distinguirse, los fabricantes de leches incorporan a sus productos distintos componentes propios de la leche materna que le confieren propiedades concretas.
  • Leches con ácidos grasos omega 3 que mejoran el desarrollo visual.
  • Leches que incorporan prebióticos, que sirven de alimento a las bacterias beneficiosas del intestino. 
  • O directamente leches con probióticos, que contienen las bacterias propias de los niños amamantados, para prevenir cólicos y diarreas.

Sin embargo, aunque estos cambios las hagan en teoría superiores a otras leches artificiales
nunca podrán igualar a la leche materna que además de todos estos componentes, contiene múltiples sustancias con actividad biológica, algunas cuya función aún se desconocen, 
y que además van cambiando constantemente durante todo el tiempo que dure la lactancia.

Fuentes:

Tratado de Pediatría. M Cruz . 7º Edición

Si quieres sabes más sobre el aceite de palma, os recomiendo las siguientes lecturas.


Y hablando más específicamente de aceite de palma y leches infantiles.


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