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miércoles, 13 de julio de 2016

La hidratación en los niños.

Cuando el calor aprieta no paran de llegarnos mensajes de que debemos cuidar la hidratación de los niños pero un niño sano no se deshidrata si dispone de agua suficiente para beber.

Lo contaba hace poco en la web de mi hospital. Un bebé lactante toma suficiente agua con la leche. La lactancia materna a demanda le aporta todo el líquido que necesita. La leche materna va cambiando su composición durante la toma. La primera parte de la toma es mas rica en agua, por lo que, si el bebé tiene sed, mamará mas a menudo, obteniendo así mas agua. Estas tomas frecuentes a veces son interpretadas como que el bebé se queda con hambre, pero no es verdad. Solo tiene sed.

Si el bebé toma leche artificial, tampoco necesita mas agua. Si el biberón está correctamente preparado, con la proporción adecuada de agua y polvo, no precisa mas agua.

Un bebé mas grandecito que ya toma otros alimentos, en general precisará poca agua. Su dieta se basa sobre todo en leche (que es mayoritariamente agua), frutas y verduras (también muy ricas en agua) y no toman sal ni azúcar que les pueda dar sed. Pero a estas edades sí hay que ofrecer agua porque no pueden obtenerla por ellos mismos. Ni siquiera pueden pedirla. Pero cuidado: se trata de ofrecer. Si no la quiere es que no la necesita. No se debe sustituir el agua  por infusiones o zumos. Con estas bebidas no estamos hidratando. Estamos añadiendo azúcares innecesarios a la dieta.

Los niños mayores, que ya saben pedir agua  o echársela en el vaso, tienen un magnífico mecanismo para regular la ingesta de líquidos: la sed. Cuando tenga sed beberá. Aunque todos los años, cuando llega el calor, las campañas de salud nos animan a beber aunque no tengamos sed, lo cierto es que esta recomendación no tiene mucho fundamento (si quieres saber mas, puedes consultar este enlace). Los niños sanos no precisan beber si no tienen sed.
Lo que puede suceder es que estén tan entretenidos que prefieran seguir jugando a parar un momento para beber.  En estos casos bastará con acordarnos de llevar agua siempre, y animarlos a que la lleven ellos mismos en su mochila o bolsa de la playa.
ianus via Compfight cc

Si el niño está enfermo, la situación cambia.

Sea cual sea la enfermedad, el bebé amamantado debe continuar con lactancia a demanda, pero no está de mas ofrecer el pecho o el biberón aún cuando no lo haya pedido. A veces la enfermedad puede producir cierta inapetencia y no viene mal insistir un poquito, sin forzar.

Los mas mayorcitos que tengan fiebre, pueden tomar agua, recordándoles de vez en cuando que beban. Pero si están comiendo poco (o nada). se pueden ofrecer (ahora sí) otros líquidos que aporten algo de azúcar, como zumos, leche o batidos de fruta hechos en casa.

En caso de riesgo de deshidratación por vómitos y diarrea el agua sola puede no ser suficiente si además está comiendo poco, o lo poco que come lo vomita. En estos casos se deben utilizar soluciones rehidratantes, especiales, de venta en farmacias.  

Por gentileza de @farmatornero

Estas soluciones, además de agua, contienen azúcar y sales, en las proporciones adecuadas para que se absorban en un estómago que está un poco "irritable", con tendencia e expulsar cualquier cosa que le llegue. Se deben tomar en pequeñas cantidades para evitar los vómitos y se toleran mejor si están frías. Generalmente no son bien aceptadas porque están algo saladas, pero cuando tienen sed se las beben. Cuando empiezan a rechazarlas insistentemente es que probablemente ya no las necesitan.

No son útiles las soluciones caseras porque es muy difícil alcanzar las concentraciones adecuadas de cada uno de los componentes y podrían empeorar los vómitos o la diarrea.

Tampoco son útiles las bebidas para deportistas. Aunque tienen sales y azúcares, las proporciones son totalmente diferentes. No contienen suficientes sales minerales, que se pierden en mayor cantidad cuando hay diarrea y tienen mucho azúcar (necesario para compensar el gasto durante el esfuerzo deportivo) pero que es excesivo en casos de diarrea: si llega demasiada azúcar al intestino, que no está en condiciones  de absorberlo, actuará atrayendo mas agua y favoreciendo la deshidratación.

Si quieres saber más, podéis consultar, en la web de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria.

Decálogo de la diarrea aguda 
Soluciones de rehidratación oral. 

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