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lunes, 2 de febrero de 2015

Si te lo comes todo te vas a poner grande y fuerte

Los niños se aceptan tal como son.
Eso ya lo sabíamos. (Si no te lo crees, mira esto)
A fuerza de darles mucho el ejemplo finalmente aprenderán que estarían mejor un poco mas delgados, o mas altos o con otro color de pelo, etc.
Cuando le decimos a un niño que se tiene que comer toda la comida para ponerse grande y fuerte, a él le es realmente indiferente: no tiene ningún interés personal en ser mas grande y mas fuerte.
¿Para que querría ser mas grande? Si no alcanza algo porque es obviamente demasiado pequeño, irá a buscar una silla en la que subirse o le pedirá a alguien que se lo dé
Photo Credit: Vasyl Dovhun via Compfight cc
¿Para que quiere ser mas fuerte si a correr en el recreo no le gana nadie, o siempre derrota a papá en las peleas de sofá?
Estas estrategias solo tienen una utilidad limitada.  Cuando recurrimos a ellas, el niño comerá uno o dos bocados más, porque ha visto que a nosotros, sus padres, sí nos importa que él se ponga grande y fuerte. A todos los niños les gusta hacer felices a sus padres.
Pero a largo plazo no funciona.
Y os preguntaréis ¿Cuál es la verdadera motivación de los niños?
¿De verdad no lo sabéis?
Lo que realmente le importa a un niño es divertirse. Jugar. Reír. Ser feliz en definitiva.
Será mas efectivo si nos inventamos un juego:
  • Si te comes las zanahorias, podrás mover las orejas como un conejo (luego habrá que asegurárle que sí las ha movido, cuando lo intente entre graciosas muecas)
  • Abrir una mandarina en forma de libro, y contar un cuento a medida que la vamos desgajando, o mientras se come las uvas de un racimo "mágico" 
  • Hacer el famoso truco de magia de cortar el plátano antes de pelarlo.
  • Presentar la comida en formas divertidas
  • Esta es una receta personal: rodaja de calabaza al horno rellena de tortilla de guisantes
Si se os ocurren más ideas, no dudéis en compartirlas.