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jueves, 16 de octubre de 2014

Perros, gatos y bebés recién nacidos.

En la primera visita del recién nacido suelo preguntar por la presencia de mascotas, y no es raro que me contesten que tienen perro o gato pero con un poco de culpa, como si estuvieran haciendo algo malo. Y eso cuando no confiesan abiertamente que se han desecho de la pobre mascota antes de que naciera el bebé "por si acaso".
Siempre pregunto la causa, y el miedo a una mala relación entre la mascota y el bebé, o que la presencia del animal pueda resultar perjudicial para el nuevo miembro de la familia suelen ser los motivos mas frecuentes. 
Siempre les contesto que la presencia de una mascota en casa no solo no es perjudicial para el bebé sino que incluso puede ser beneficioso. El tema de mi tesis doctoral fue ese, y el resultado fue que en nuestra zona, donde la alergia a los ácaros del polvo está a la orden del día, tener una mascota en casa durante el primer año de vida protege contra la sensibilización a los temidos ácaros. 
Así que una vez aclarado este punto, unas sugerencias para presentar al bebé a la mascota de la casa y que el primer encuentro sea como estos.  



Doy por hecho que se trata de un perro nada agresivo, que nunca ha hecho el mas mínimo gesto sospechoso contra personas o niños, que es obedientes y que es capaz de estar tranquilo. 

  • Un tiempo antes del nacimiento del bebé conviene que decidamos si habrá una zona prohibida para el perro, unos nuevos horarios de paseos o un acompañante distinto, etc, y que vayamos adaptando nuestra rutina a estos cambios. 

  • También podemos presentarle al perro las cosas del bebé, su colonia, cremitas, ropa, y asegurarnos de que no juega con ellos. 

  • Mientras estáis en el hospital es el momento  para traer algún objeto (sabanita o manta) que haya estado en contacto con el bebé para que lo huela mientras lo acariciamos y le hablamos suavemente, así relaciona el olor del bebé con algo agradable. 

  • El día que lleguemos a casa conviene que alguien saque a pasear un buen rato al perro de modo que vuelva tranquilo y relajado y nos encuentre en casa con el bebé. 

  • La madre puede sostener al pequeño mientras el padre se acerca con el perro de modo que lo pueda sujetar rápidamente en caso de una reacción inesperada, usando incluso la correa. 

  • El animal se acercará al bebé para olerlo, incluso chuparlo. No hay ningún inconveniente en esto, aunque personalmente preferiría mostrarle los pies desnudos para que pueda chuparlos, en lugar de las manos o la cara. 

  • Si algún gesto no nos gusta, o vemos que se pone demasiado intranquilo, debemos corregirlo con un NO firme pero calmado, evitando  gritos que pueden ponerlo mas nervioso, o gestos que lo inciten al juego. 

Si todo va bien, la presentación puede resultar como las del video, enternecedora, sin embargo durante los primeros días no es conveniente dejar solo al animal con el niño. Un llanto inesperado del bebé podría asustar al animal y hacerlo reaccionar de una forma inadecuada, o un exceso de curiosidad podría acabar con el bebé en el suelo (o el perro en la cuna)