Buscar este blog

martes, 17 de diciembre de 2013

El niño con fiebre

En esta época del año las enfermedades infecciosas, víricas y bacterianas "campan a sus anchas" y la fiebre es el motivo de consulta mas frecuente en pediatría y el que genera mas angustia y preocupación en los padres.   Es buen momento para  recordar el decálogo de la fiebre que de forma  sencilla y clara nos proporciona la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap): en resumen, 
  • La fiebre no es una enfermedad, es un mecanismos de defensa del organismo frente a las infecciones.
  • La fiebre por si misma no causa daño cerebral, ni sordera, ni ceguera ni muerte. Ni siquiera convulsiones febriles, que aparecerán de cualquier modo si el niño está predispuesto a ellas (4%) 
  • Hay que tratar a los niños febriles solo si la fiebre se acompaña de dolor y malestar. Usar algún antitérmico (paracetamol o ibuprofeno) según el peso del niño (no según la edad)
  • Evitar alternar antitérmicos por sistema. 
  • No abrigar ni desnudar demasiado al niño y no usar  paños húmedos, friegas de alcohol, baños, etc 
Ni la cantidad de fiebre ni su resistencia a bajar con los antitérmicos sirven para orientar sobre la gravedad de la infección.
Hay que  vigilar signos de empeoramiento clínico y consultar con carácter urgente si su hijo presenta:
  • Manchitas en la piel, de color rojo oscuro o morado, que no desaparecen al estirar la piel de alrededor.
  • Decaimiento, irritabilidad o llanto excesivo y difícil de calmar.
  • Rigidez de cuello. (No dolor) 
  • Convulsión o pérdida de conocimiento o tendencia al sueño excesiva
  • Dificultad para respirar (marca las costillas y hunde el esternón, se oyen como silbidos cuando respira, respiración muy rápida, agitada, etc.).
  • Vómitos y/o diarrea persistentes o muy abundantes que causen deshidratación (lengua seca, ausencia de saliva, ojos hundidos, etc.).
  • Si no orina o la orina es escasa
  • Siempre que haya fiebre en un niño menor de 3 meses.