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jueves, 28 de noviembre de 2013

Como evitar los contaminantes químicos en la leche materna

La contaminación química alcanza todos los ecosistemas del planeta y se pueden encontrar contaminantes en todos los tejidos, también en la leche materna.
Afortunadamente, la  leche materna contiene factores de protección que contrarrestan los efectos potenciales relacionados con la exposición  a contaminantes ambientales.
Vivimos en un mundo contaminado. La Agencia de Protección Medioambiental Europea nos recuerda que convivimos con más de 120.000 sustancias químicas, que pueden llegar a nuestro organismo a través de los alimentos, el aire y el agua contaminados.
La evidencia científica sugiere los siguientes aspectos importantes:
a) los efectos de los contaminantes químicos en la salud infantil se relacionan más con la exposición prenatal que con su transmisión a través de la leche materna
b) la leche materna contiene factores de protección que contrarrestan los efectos causados por la exposición a contaminantes ambientales en la etapa prenatal.
c) el tabaco y otros contaminantes ambientales disminuyen la duración de la lactancia.
Varios estudios han demostrado que la lactancia materna, aún en un ambiente contaminado, tiene un impacto positivo sobre el desarrollo de los niños, en comparación con aquellos que son alimentados artificialmente, ya que estando expuestos al mismo ambiente contaminado, no se benefician de los factores protectores que confiere la lactancia materna.

Para reducir el nivel de contaminantes químicos en el organismo en general y en la leche materna en particular se recomienda:

  • Aumentar el consumo de alimentos frescos, especialmente vegetales y reducir la ingesta de grasas de origen animal. Evitar comidas procesadas sobre la base de carne roja picada y sobrantes, como las salchichas, la mortadela, los perritos calientes y los preparados de carne enlatada. 
  • Lavar y enjuagar bien las frutas y hortalizas, para eliminar los residuos de plaguicidas que pueden quedar adheridos a su piel. 
  • Mujeres en edad fértil, embarazadas y niños menores de 5 años, deben evitar el consumo de pez espada, tiburón, atún rojo y lucio, grandes depredadores que por los procesos de biomagnificación y bioacumulación pueden presentar niveles elevados de metilmercurio. Dado que el pescado es muy recomendable durante  embarazo y lactancia, hay que recomendar el pescado más pequeño, como sardina, dorada, boquerón, pescadilla…
  • Evitar la obesidad infantil promoviendo hábitos saludables de alimentación y aumentando la actividad física . Los tóxicos tienden a acumularse en el tejido adiposo.
  • Evitar una pérdida exagerada de peso materno durante la lactancia, que conllevaría una mayor movilización de los compuestos tóxicos acumulados en el tejido adiposo hacia la leche materna.
  • Buscar alternativas al uso de plásticos con ftalatos y bisfenol . Utilizar envases de vidrio o cerámica para alimentos, biberones, tetinas y vajillas para niños, y  no introducir envases de plástico en el microondas ni en el lavavajillas, ni envolver alimentos en rollos de plástico y evitar los alimentos enlatados.
  • Evitar la exposición al humo ambiental de tabaco.
  • Evitar el alcohol durante el embarazo y la lactancia. El consumo de alcohol durante la lactancia se ha relacionado con alteraciones del sueño del bebé, trastornos del desarrollo neurológico y disminución de la producción láctea. Si la madre toma una bebida alcohólica (copa de cerveza o vino) debe esperar un mínimo de 2-3 h para lactar. Más cantidad, podría requerir esperar hasta 24 h.
  • La madre lactante no debería usar pinturas a base de plomo ni productos químicos  que pueden contener compuestos tóxicos como algunos disolventes, colas sobre la base de agua, productos para la limpieza de muebles, esmalte de uñas, laca de pelo, vapores de gasolina y plaguicidas.
  • Aumentar las medidas de protección química de la mujer trabajadora y evitar la exposición laboral a contaminantes químicos de las mujeres, desde el inicio del embarazo hasta final de la lactancia.