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martes, 5 de diciembre de 2017

Mándale algo para que los mocos no le bajen al pecho.

Los niños en edad preescolar pasan un catarro detrás de otro. Cuando empieza el curso escolar, también empiezan a circular los típicos virus responsables de los catarros y los primeros mocos hacen acto de presencia. Como un catarro puede durar 3 o 4 días, pero los mocos pueden continuar hasta 3 semanas, estos niños parece que están todo el invierno con mocos. No en vano a esta edad se les llama mocosos.
Pero algunos, sobre todo los más pequeños, cuando se acatarran pueden acabar con una bronquitis o crisis de broncoespasmo.

¿Porqué sucede ésto?  ¿Podemos hacer algo por evitarlo?

El catarro de vías altas o resfriado común afecta a las vías respiratorias altas: nariz, garganta y tráquea. Está producida por múltiples virus y los niños pequeños, hasta que se inmunizan, pueden pasar unos 7-8 episodios al año, generalmente durante los meses fríos del año.
El virus entra por la nariz o por la boca (no tiene sentido empeñarnos en que no vayan descalzos, porque los virus no pueden entrar por los pies)
Si el virus produce fiebre, el primer día será más alta y más difícil de bajar pero después irá cediendo con más facilidad. La fiebre suele mejorar en 2 o 3 días, aunque a veces puede llegar a durar una semana. No hay que desesperarse. La fiebre es solo un síntoma. Un síntoma molesto pero que no es peligroso en sí mismo. El decálogo de la fiebre de la AEPap lo explica perfectamente.


El síntoma característico del catarro es el moco. El moco nasal, ese que sale a chorros cuando el niño estornuda y que les confiere el característico aspecto de mocosos, puede ser de muchos colores de trasparente a blanquecino, amarillo o verde. Ningún color lo hace más o menos malo. Solo depende de la proporción de agua que tengan, de las células que contengan, de la suciedad que arrastren. Los mocos verdes no significan infección.

¿Y qué hacemos para que el moco no baje al pecho?

El moco no baja al pecho.
El moco de la nariz o sale estornudando, o sonándose o con un lavado nasal. Pero no puede bajar al pecho. Para llegar al pecho debe pasar antes por la garganta. Y si el moco llega a la garganta, cosa que sucede cada vez que el niño se tumba, produce un síntoma que nos viene genial para evitar que nos asfixiemos con un cuerpo extraño. La tos. La tos nos ayuda a expulsar cualquier cosa que quiera colarse por la garganta para evitar que llegue a las vías respiratorias. Por eso los mocos no pueden bajar al pecho. Y también por eso los niños acatarrados tosen tanto por la noche o a primera hora de la mañana, cuando llevan varias horas tumbados, tratando de librarse de los mocos.

¿Entonces porqué cada vez que empieza con mocos acaba con una bronquitis, teniendo que ponerse los aerosoles?

Porque el catarro puede afectar también a los bronquios. En estos casos, los niños que  de pequeños han pasado una bronquiolitis por el temido virus respiratorio sincitial pueden volver a presentar los mismos síntomas:
  • dificultad respiratoria.
  • respiración rápida.
  • se notan las costillas al respirar.
  • dejan de comer (porque les cuesta comer y respirar a la vez) .
  • se los ve mucho más enfermos.

En este momento tendremos que volver al pediatra para que lo vuelva a valorar y le ponga el tratamiento adecuado, o empezar el que nos haya indicado previamente para estos casos.

  • Los lavados nasales pueden ayudar a despejar la nariz pero no evitan que los mocos bajen al pecho porque los mocos NO bajan al pecho.
  • Los mucolíticos o expectorantes no están recomendados en ninguna guía clínica ( guías elaboradas por expertos basándose en todos los estudios disponibles). No está demostrado que realmente funcionen y no evitan que los mocos bajen al pecho porque los mocos NO bajan al pecho (Ya lo había dicho ¿no?)
  • Los jarabes para la tos solo funcionan durante unos días y pueden dar efectos secundarios graves, por lo que tampoco se pueden usar en menores de 2 años, y algunos (casualmente los mas efectivos) están contraindicados incluso hasta los 12 o 18 años. Tampoco es conveniente eliminar la tos, porque eso sí que impide que los mocos se vayan a la vía respiratoria como si fuera un cuerpo extraño.
  • Los antibióticos no mejoran los síntomas ni previenen una mala evolución. Sólo se deben usar si hay complicaciones y siempre con la prescripción del médico. Ni los mocos verdes, ni X días de fiebre ni tantos días de tos son indicación de usar antibióticos si no hay ninguna complicación.


jueves, 9 de noviembre de 2017

El sushi en la alimentación infantil y la madre lactante

El sushi es un plato típico japonés que se ha hecho muy popular últimamente. Su nombre proviene de las palabras japonesas "su" (arroz)  y  "shi" (vinagre de arroz) y puede estar acompañado de múltiples ingredientes. Cuando pensamos en sushi pensamos en pescado o marisco crudo, pero lo cierto es que el pescados o marisco puede estar marinado, hervido, cocido, incluso frito, y puede prepararse también con otros ingredientes como verduras, frutas, incluso huevo.

Si se enrolla el arroz en una hoja de alga nori se llama maki y si se trata de una bolita de arroz cubierta de pescado se  denomina nigiri.



El sushi es muy interesante para los niños porque se prepara en pequeñas porciones que se pueden comer de un bocado y que los niños pueden comer solitos con las manos, aunque hay auténticos maestros con los palillos


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¿Puede suponer el sushi algún peligro para  los niños?

El arroz

El ingrediente básico del sushi es el arroz. Un cereal que está presente en la alimentación infantil desde el inicio de la alimentación complementaria. Para aderezarlo se le añade vinagre de arroz. Hasta ahora bien. Pero el sushi que se compra preparado puede contener cantidades excesivas de sal (se considera que contiene demasiada sal un alimento que tiene más de 1,25 gr/100 gr) incluso algunos contienen azúcar, que seguramente hará el plato más apetecible, pero también menos sano. Si preparas el sushi en casa tendrás cuidado de no echarle sal (o usar muy poca) y nada de azúcar, que no la necesita.

El pescado

El pescado o el marisco crudo puede ser origen de intoxicaciones alimentaria, por eso no se recomiendan en la alimentación infantil. Este problema se puede evitar fácilmente utilizando pescado o marisco cocido. También hay que evitar las cabezas de las gambas (ricas en cadmio, que es cancerígeno) y los pescados grandes (atún, pez espada, etc, que pueden contener un exceso de mercurio).

Las algas

Las algas son naturalmente ricas en yodo, pero su contenido pueden llegar a ser excesivo. Aunque varía mucho de una especie a otra, una simple hoja de alga nori, la que que se usa para preparar los maki, ya contiene unas 7 veces la cantidad de yodo recomendada para un adulto. Para un niño podrían ser unas 15-20 veces superior a lo recomendable. Y el yodo pasa a la leche materna, por lo que la madre lactante también debería tener esto en cuenta.

El acompañamiento.

El sushi se suele servir acompañado de salsa de soja, wasabi y  jengibre.
  • La salsa de soja puede ser una fuente importante de sal. Evitarla en los niños más pequeños. 
  • El wasabi es una planta que se utiliza para hacer un condimento picante. Se  le atribuyen propiedades saludables porque tendría actividad antiinflamatoria, pero también puede afectar a la coagulación, al metabolismo de los huesos y al crecimiento de las células cancerígenas. En las cantidades que habitualmente se consumen como condimento no parece que suponga ningún riesgo, pero dado que no hay estudios de seguridad, lo más prudente es no consumirlo durante la lactancia y evitarlo en los niños más pequeños
  • El Jengibre por el contrario, no supone ningún problema. Entre los niños no suele ser muy apreciado, porque pica, pero las madres lactantes lo pueden consumir tranquilamente.  El jengibre  se ha utilizado tradicionalmente en algunas culturas para aumentar la producción de leche (solo demostrado en los primeros días de vida, pero nada que no se consiga con una postura y estimulación adecuadas).

En resumen


  • Los niños pueden comer sushi, siempre que no lleven pescado crudo o pescado con alto contenido en mercurio (atún, pez espada, tiburón)  
  • Evitar los maki, por el alto contenido en yodo de las algas, aunque se puede hacer sushi "enrollado" sin algas, con semillas de sésamo, láminas de aguacate, hojas de acelga, etc. 
  • La salsa de soja con cuidado, para evitar un exceso de sal.
  • El jengibre sin problemas si le gusta el picante.
  • El wasabi lo dejamos para más adelante.

lunes, 16 de octubre de 2017

Trilogía de la alimentación saludable. 3º parte: ¿Que comprar? Guía para leer etiquetas.

Aunque ésta es la última entrega de la trilogía, hacer las elecciones adecuadas a la hora de comprar comida es lo primero que tenemos que hacer para comer saludable . Comprar alimentos saludables para preparar comida sana. Ya sabemos que hay que comer más verduras y frutas, de todos los colores. Eso es fácil. Vamos al mercado o a la sección de frutas y verduras del supermercado y tenemos gran variedad. Con suerte conseguiremos productos locales que han sido cosechados en su punto justo de maduración y que están más ricos que otros que han pasado semanas o meses en cámaras de frío y maduran de prisa y corriendo cuando se ponen en exposición. También puede ser fácil comprar pollo, pescado o carne si compramos en la pescadería o en la carnicería. Pero ¿Qué pasa con los productos elaborados, cómo el pan, la pasta, las conservas? ¿Cómo elegimos alimentos saludables?
Ha llegado el momento de leer las etiquetas.
Regla número 1 para leer etiquetas: 
La etiqueta está por detrás.
Puede parecer una tontería, pero todo lo que ponga el envase por delante es mera publicidad. No será mentira (porque la publicidad engañosa es ilegal y los fabricantes se cuidan muy bien de cumplir las leyes) pero sí puede prestarse a confusión.
Expresiones como "Bio", "Eco", "Natural", "Sin colorantes ni conservantes", "Rico en calcio (hierro o vitaminas)" , etc… no nos dan en realidad ninguna información útil para decidir si el producto en cuestión es saludable o no.

Peor todavía los que sugieren que el producto te da energía, te hará más fuerte o protegerá tus defensas, tus huesos o tu corazón.


En el reverso de la caja o el paquete están la lista de ingredientes y la tabla de composición nutricional. Esto es lo que estábamos buscando.
El orden da un poco igual. A mí me gusta empezar por la lista de ingredientes.

Lista de ingredientes

Aquí la regla número 1 es: cuantos menos ingredientes, mejor.

  • Pueden ir directo al carro los productos que contengan 1 solo ingrediente o el ingrediente que anuncia el envase y algún conservante. Por ejemplo harina (mejor integral), arroz (integral), legumbres (con algún conservante si son legumbres en conserva), leche.
  • Suelen pasar el primer control, y podemos ir a la tabla de composición nutricional los que tienen 2 o 3 ingredientes:
    • Queso: leche, fermentos lácticos, sal.
    • Yogur: leche, fermentos lácticos, endulzantes, colorantes.
    • Pan, picos de pan: harina, levadura, alguna fuente de grasa, sal.
  • Si tiene más de 2 o 3 ingredientes
    • Recuerda que los ingredientes van ordenados por cantidades: el primer ingrediente es el más abundante. Si estás comprando una tableta de chocolate y el listado de ingredientes empieza por azúcar, ya sabes que estás comprando una tableta de azúcar con sabor a chocolate.
    • Los alérgenos deben venir en negrita, para que resalten.
    • Busca que esté indicado el porcentaje de cada ingrediente. No están obligados a ponerlo pero es interesante conocerlo, por ejemplo en el caso del pan. Lo normal es que, aunque ponga pan integral, esté hecho de harina blanca + salvado, y eso no es pan integral: es pan blanco "disfrazado". El pan integral de verdad suele estar hecho con una mezcla de harina integral con harina blanca, que es más fácil de panificar. En este caso, si conocemos el porcentaje de cada tipo de harina, podemos elegir el que contenga la mayor cantidad de harina integral.  
    • Busca la fuente de grasa. Será muy difícil encontrar un producto hecho con aceite de oliva, pero al menos que sea girasol o colza  (nabina o cánola) en lugar de palma o grasas parcialmente hidrogenadas.
    • Busca el azúcar o sus sucedáneos. El azúcar puede aparecer en el etiquetado con más de 50 nombres distintos: sacarosa, fructosa, jarabe de maíz, miel, sirope de arce, melaza, etc. Todas, independientemente de su origen, son distintas formas de azúcar libre.

Cortesía de NorteSalud.com

La tabla de composición nutricional

Indica el valor energético (las calorías) y el porcentaje de proteínas, grasas, fibra, hidratos de carbono y sal que contiene el producto, tanto por cada 100 gr de producto como por unidad de consumo (una galleta, una rebanada de pan, un envase de yogur). En las grasas debe indicar que cantidad corresponde a  grasas saturadas y  en los hidratos de carbono, que cantidad corresponde al azúcar. En otros países el etiquetado incluye un semáforo nutricional. Mediante un sistema de colores, indica si es el contenido de grasas, azúcar o sal es alto, mediano o bajo siguiendo estas pautas:
Se considera alimento bajo en azúcar el que tiene menos de 5 gr por 100 gr, bajo en grasa si tiene menos de 3 gr y bajo en sal si tiene menos de 0,3 gr.
Fuente: Food Standards Agency UK

La etiqueta no discrimina (aún) entre azúcares naturalmente presentes en el alimento (como la lactosa de la leche) y azúcares añadidos. Por eso es necesario saber que un yogur natural puede tener hasta un 4-5% de azúcar (lactosa), que es propio de la leche y no se considera azúcar añadido. Las frutas deshidratadas tienen también mucha azúcar naturalmente presente. En este caso, para saber si tienen azúcar añadido tenemos que volver a mirar en la lista de ingredientes.

Si estamos comprando galletas, por ejemplo, es normal que tengan entre un 20 y un 30 % de azúcar. Lo interesante es descubrir cómo puede haber azúcar en mucho productos que en principio no son dulces: pan de molde o tostado, tomate frito, salsas, conservas, alimentos precocinados.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Trilogía de la alimentación saludable. 2º Parte: ¿Qué comemos?

Ya sabemos lo que significa seguir una dieta saludable. La OMS lo explicó perfectamente y lo resumimos en la entrada anterior, pero lo podemos resumir más aún y dejarlo en estos 5 puntos.  

        LME hasta los 6 meses y luego complementada al menos hasta los 2 años.
        Limitar las grasas al 30% de la ingesta calórica total, evitando las saturadas.
        Aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales 
        Limitar el azúcar libre a menos del 10% de la ingesta calórica total (Mejor el 5%)
        Limitar la sal a menos de 5 gr al día  y consumir sal yodada

Así puede resultar muy fácil, pero a la hora de la verdad, ¿Cómo lo ponemos en práctica? ¿Qué comemos?
En España, para evitar que continúe aumentado la obesidad, se puso en marcha la estrategia NAOS para promover la alimentación saludable y la actividad física.
De la estrategia NAOS os sonará la famosa pirámide nutricional.
Fuente: AECOSAN. MSSSI
¿Pero es realmente útil ? ¿Nos ayuda a seguir una alimentación saludable, tal como ya sabemos que debe ser?
Los más importantes nutricionistas piensan que no. (Os dejo algunos enlaces interesantes al final)  Y nos dan argumentos de peso para justificarlo. Si observamos cada escalón con detenimiento, los problemas empiezan desde la base.



No hay ninguna evidencia científica de que haya que beber 2 litros de agua al día. La cantidad de agua que bebemos está perfectamente regulada por la sensación de sed. Los niños beberán lo que necesiten si tienen agua disponible. No hay que obligarlos a beber.


Si subimos al escalón de la fruta y la verdura vemos que la pirámide nos recomienda fruta, verduras y hortalizas a diario, así como cereales. Pero no nos dice que los cereales deberían ser integrales, que son los que conservan todas sus propiedades beneficiosas y los que han demostrado ser saludables. Eso nos puede hacer pensar que un tazón de cereales para el desayuno de cada día de los niños es una opción estupenda. O un vaso de leche con galletas. ¿Pero si son cereales? ̶ , me dirás ̶ . Sí. Pero son cereales refinados con un elevado porcentaje de azúcar. Hicimos el cálculo del azúcar de los cereales en esta entrada. Y hablamos del azúcar de las galletas en esta otra. Los cereales de desayuno y las galletas no son una buena elección. Aunque limitáramos las cantidades para que el azúcar no supere el 5% de las calorías diarias consumidas, estamos educando el gusto por alimentos demasiado dulces.

En el siguiente escalón llegamos a la recomendación de los alimentos proteicos, donde aparecen pescado, legumbres, huevos y frutos secos, en el mismo rango que las carnes y embutidos.
¿Pero no había dicho la OMS que la carne procesada podía ser cancerígena y que la carne roja probablemente también?

Incluso el Ministerio de Sanidad recomienda limitar el consumo de carne a 2 veces por semana. Se considera consumo habitual para un adulto el consumo diario de unos 100 gr de carne y unos 50 gr de carnes procesadas. ¿Qué pasa con un niño que desayuna cada día un bocadillo de embutido y cena varias veces a la semana salchichas, hamburguesas,  jamón york o nuggets de pollo? ¿No se considera consumo habitual?

Llegamos a la cúspide de la pirámide con la recomendación de comer bollos, dulces, refrescos, chucherías, patatas fritas solo ocasionalmente. Me vais a permitir que repita que los cereales de desayuno y las galletas tienen tanta azúcar como los bollos antes de pensar en cuántas veces al día desayunan o meriendan nuestros niños cereales, galletas, magdalenas, donuts o se llevan al cole zumos o batidos (con la misma cantidad de azúcar, sino más, que un refresco). ¿Se puede considerar un consumo ocasional?
Fuente: Harvard School of Public Health
Si queremos seguir una guía para llevar una alimentación saludable quizá deberíamos olvidarnos de la pirámide nutricional y elegir  El plato para comer saludable de la Universidad de Harvard, mucho más intuitivo y práctico. 


Para beber, agua. Ni refrescos,ni zumos, ni bebidas de zumo+leche. Zumo natural: poco. (Mejor la fruta entera. Y lácteos: 2 raciones al día en niños (Leche entera o yogur natural sin azúcar)
 
Insiste en la conveniencia de comer cereales integrales en forma de pan integral (Elaborado con harina integral de trigo, avena, centeno, etc.) , arroz integral, pasta integral, copos de avena o muesli natural. 
Nos ayuda a escoger fuentes saludables de proteínas, dando preferencia a pescados, aves, legumbres y frutos secos con menos carne roja y evitando carnes procesadas. 
Y fuentes saludables de grasas donde destaca el aceite de oliva. Aunque el aceite de colza no es muy popular en España, sí es saludable y se puede encontrar entre los ingredientes de muchos productos. 

Finalmente los bollos, dulces, chucherías y refrescos ni siquiera aparecen. Si no están en el plato es mucho más fácil no tenerlos en cuenta a la hora de planificar nuestra alimentación. 

En la siguiente entrega, cómo elegir lo que vamos a comer para hacer una elección saludable, especialmente cómo leer e interpretar etiquetas. 

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Mas información.



martes, 12 de septiembre de 2017

Trilogía de la Alimentación saludable. 1ºparte: ¿Qué es una dieta sana?

Los expertos en nutrición; los medios de información; la publicidad; incluso los anuncios de la tele (con esos subtítulos microscópicos que recorren la pantalla a toda velocidad mientras un niño se zampa una chocolatina) nos recuerdan constantemente que hay que comer saludable. Que una dieta sana y el ejercicio físico son fundamentales para prevenir las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer. Y no podemos estar más de acuerdo. Pero ¿realmente sabemos de qué estamos hablando cuando hablamos de alimentación saludable?


Cuando pregunto y analizo lo que comen los niños a diario, a veces pienso que no está tan claro. Pasado el primer año de vida, en el que la alimentación está perfectamente cuidada y controlada, cuando llega el momento de la diversificación, empiezan a aparecer los problemas. Niños que comen muy poquito (porque sobreviven a base de biberones con cereales), niños estreñidos que no comen verdura, niños que no quieren fruta porque prefieren yogures, niños que con 8 o 9 años ya tienen sobrepeso, incluso obesidad. 
Comer bien y sano parece que no es tan fácil. Pero sí lo es.  Hay muchas fuentes fiables donde encontrar información sobre cómo llevar una alimentación saludable, pero las pautas para una alimentación sana de la OMS son quizás las mas actualizadas y sencillas de interpretar. 


Empezando por recomendar la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y luego continuar al menos durante 2 años o hasta que la madre o el niño deseen, las recomendaciones se basan en los siguientes puntos.
  • Las grasas no deberían superar el 30% de la ingesta calórica total para evitar un aumento de peso, dejar de consumir grasas saturadas para consumir grasas no saturadas y eliminar gradualmente las grasas industriales de tipo trans.


  • Aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales (por ejemplo, maíz, mijo, avena, trigo o arroz integral no procesados) y limitar el consumo de azúcar libre a menos del 10% de la ingesta calórica total. Para obtener mayores beneficios, se recomienda reducir su consumo a menos del 5% de la ingesta calórica total.

Aumentar progresivamente la presencia de cereales integrales debería ser una prioridad si queremos mejorar nuestra dieta. No solo porque al ser integrales aportan fibra que mejora el tránsito intestinal, sino porque tiene muchos otros beneficios, de manera que se ha demostrado que disminuyen la mortalidad por todas las causas. Los cereales integrales, además del almidón (que contienen  los cereales refinados), aportan también el salvado (la fibra) y el germen, rico en proteínas, vitaminas y minerales. Pero no todos los productos integrales están elaborados con cereales integrales. El pan que habitualmente se compra como integral puede estar hecho con harina refinada y salvado. Estaríamos incluyendo la fibra del salvado, sí, pero no el germen con todas sus propiedades. Hay que buscar que el pan o la pasta indique en la lista de ingredientes que está hecho con harina integral. Si quieres saber cómo distinguir un pan integral de uno al que simplemente le han añadido salvado, nos lo explica el nutricionista Aitor Sánchez en este video
  • Limitar el consumo de sal a menos de 5 gramos al día (aproximadamente una cucharadita de café)  y consumir sal yodada. La mayoría de la sal que se consume procede de alimentos procesados (por ejemplo, platos preparados, concentrados de caldo, carnes procesadas como el beicon, jamón, salchichón, queso o aperitivos salados) y no solo de la sal que se añade a los alimentos cuando se cocinan.

Llegados a este punto deberíamos hablar de las fuentes de proteínas: ¿pollo o ternera?, ¿pescado o carne? ¿y qué pasa con la leche, o los huevos?
En la siguiente entrega de esta trilogía seguimos con estos temas y veremos cómo organizar el menú para cumplir con éstos objetivos.
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viernes, 25 de agosto de 2017

Cuidados del sacaleches

Tener un sacaleches más o menos sofisticado para  extraer la leche con comodidad es muy necesario en ocasiones.

  • Imprescindible si has tenido un bebé prematuro y está ingresado
  • Muy útil si tienes que incorporarte a trabajar antes de los 6 meses de tu bebé y quieres seguir con la lactancia de forma exclusiva. 
  • Si tienes que separarte de tu bebé y quieres que en tu ausencia le den tu leche. 
  • Si has decidido hacerte donante de leche materna y ayudar a esos bebés prematuros que tanto la necesitan para su recuperación.

El cuidado del sacaleches, su limpieza y mantenimiento son fundamentales para evitar infecciones por contaminación de la leche y para prolongar su vida útil.


Recientemente, el Centro de Control de Enfermedades de EEUU ha actualizado las recomendaciones para la limpieza del sacaleches

Antes de cada uso

  • Lávate las manos con agua y jabón.
  • Observa y monta el sacaleches. Si algún tubo estuviera mohoso, deséchalo y cámbialo inmediatamente.
  • Limpia el exterior del aparato, el interruptor y los mandos con toallitas desinfectantes (sobre todo si se trata de un equipo compartido)

Después de cada uso

  • Cierra el envase con la leche inmediatamente, etiquétala con la fecha y la hora y guárdala en la nevera, el congelador o la bolsa de transporte con los bloques de hielo sin demora.
  • Limpia el exterior del equipo con las toallitas desinfectantes nuevamente.
  • Retira la copa y los tubos que han estado en contacto con la leche y enjuágalos con agua corriente para eliminar los restos de leche. No los dejes en remojo en el fregadero.
  • Lava los componentes que hayan estado en contacto con la leche inmediatamente, a mano o en lavavajilla.

Lavado a mano.

  • Utiliza un recipiente de uso exclusivo para lavar los artículos de alimentación infantil. No uses el fregadero para lavarlos.
  • Añade agua caliente y jabón.
  • Frota con un cepillo de uso exclusivo para éste fin. 
  • Enjuaga con agua corriente. 
  • Deja que sequen al aire sobre papel de cocina  o toalla de papel. No frotar para secar.
  • Lava el recipiente de lavar y el cepillo que has usado y déjalos secar al aire.

Lavado en lavavajillas

  • Asegúrate de que las piezas son aptas para el lavado en lavavajillas.
  • Lava los componentes del sacaleches por separado del resto de la vajilla.
  • Coloca las piezas en una cesta o bolsa de lavado.
  • Utiliza un programa de lavado con agua caliente y de secado con aire caliente o desinfección, si está disponible.
  • Retira las piezas del lavavajillas con las manos limpias y secas. Si quedan restos de humedad en las piezas deja que sequen al aire sobre papel de cocina  o toalla de papel sin  frotar.

Desinfección

  • Las piezas del sacaleches, el recipiente y el cepillo de lavar se deberían esterilizar al menos 1 vez al día durante los primeros 3 meses de vida del bebé, o si es prematuro o tiene alguna enfermedad.
  • Se puede esterilizar con vapor, agua hirviendo o mediante el programa de esterilización del lavavajillas.

Almacenamiento

  • Las piezas del sacaleches, el recipiente y el cepillo de lavar se deben guardar una vez completamente secos, en un lugar limpio y protegido.

Más información: 

¿Has pensado en hacerte donante de leche materna? Puedes encontrar toda la información necesaria en éste enlace.
Instrucciones para esterilizar los artículos de alimentación infantil (en Inglés) 

lunes, 7 de agosto de 2017

Diabetes y lactancia materna. Lo que necesitas saber.

Hasta un 1% de las embarazadas presentan diabetes antes del embarazo, y hasta un 12%, pueden desarrollarla durante la gestación. La diabetes durante el embarazo supone un riesgo, tanto para la madre como para el bebé.
La embarazada diabética puede tener infecciones, hipertensión y parto prematuro, así como mayor dificultad para el control del azúcar a pesar del tratamiento y mayor incidencia de complicaciones propias de la enfermedad.
El bebé puede crecer más lentamente, nacer antes de tiempo, o crecer en exceso dificultando el parto que puede acabar en cesárea. El recién nacido también puede tener problemas respiratorios o para regular la temperatura o los niveles de azúcar en sangre.
El estricto control de la embarazada es fundamental, para evitar complicaciones.

La diabetes que ya está presente antes del embarazo puede ser de 2 tipos:
  • Diabetes tipo 2:  aparece en mayores de 30 años y se controla al principio con dieta aunque con el paso del tiempo puede precisar tratamiento con medicamentos e incluso insulina.
  • Diabetes tipo 1: la que se diagnostica antes de los 30 años, precisa tratamiento con insulina siempre, además de la dieta.
  • La diabetes gestacional aparece durante el embarazo. Para detectarla se hace una prueba a todas las embarazadas entre las semanas 24 y 28. La prueba de O’Sullivan. Se determina la glucosa en sangre 1 hora después de tomar 50 gr en glucosa. Si esta prueba es positiva (la glucemia es igual o superior a 140 mg/dl) hay que confirmar el diagnóstico con una curva de glucosa. Se hace una determinación de glucosa en sangre en ayunas y después de 1,2 y 3 horas de tomar 100 gr de glucosa. Se considera positivo si los valores están alterados en 2 determinaciones.

Las madres que eran diabéticas antes de quedarse embarazadas pueden estar en tratamiento solo con dieta, con  pastillas (antidiabéticos orales) o con insulina. Durante el embarazo los antidiabéticos orales están contraindicados, así que la mayoría de las embarazadas se tratarán con dieta y si es necesario, también con insulina.

La diabetes gestacional se controla generalmente bien con dieta, pero a veces precisan también insulina. 



Cómo influye la diabetes en la lactancia (o la lactancia en la diabetes)


La diabetes gestacional en general desaparece por completo en cuanto nace el niño, es un factor de riesgo para que esa madre desarrolle diabetes en el futuro y para que el niño presente diabetes, obesidad o síndrome metabólico (un factor de riesgo cardiovascular que engloba hipertensión, diabetes y aumento de colesterol y triglicéridos)
Es conocido que  la lactancia materna protege a la madre del cáncer de mama y ovario. Pero también del riesgo de desarrollar diabetes, síndrome metabólico y enfermedad cardiovascular como infarto de miocardio. Si además la madre tiene diabetes (pregestacional o gestacional) el efecto protector de la lactancia es mayor.
Los bebés amamantados también tienen menos riesgo de  diabetes, obesidad y enfermedad metabólica. Pero si su mamá ha tenido diabetes en el embarazo, el efecto protector de la lactancia es aún mayor.
Por eso en el caso de madres diabéticas es aún más importante tomar todas las precauciones para asegurar el éxito de la lactancia. El aumento de las cesáreas,  la separación del bebé de su madre "para observación" o el uso de biberones de leche artificial son el caldo de cultivo óptimo para dificultar el inicio de la lactancia. Si a esto se suma que es habitual un pequeño retraso en la subida de la leche en madres diabéticas, el fracaso está garantizado si no se tiene la precaución de fomentar el contacto piel con piel, la lactancia a demanda durante las primeras horas de vida y el uso de suplementos con relactador o jeringa cuando sean necesarios.

Tratamiento de la diabetes durante la lactancia.


  • La diabetes gestacional suele remitir completamente tras el parto y la madre no precisa más tratamiento.
  • La insulina es una molécula grande y no pasa a la leche, no supone ningún riesgo para el bebé.
  • Las mujeres que tomaban antidiabéticos orales antes del embarazo y que tuvieron que cambiar a insulina pueden seguir con insulina durante la lactancia. Algunos autores recomiendan esta opción ya que no todos los antidiabéticos orales son compatibles con la lactanciaEl especialista que trate a la madre elegirá alguno que sea compatible y siempre queda recurrir a la página e-lactancia.org.
  • La dieta será la misma que tuviera previamente la madre para controlar su diabetes, teniendo en cuenta que las necesidades aumentan en unas 300 kcal al día los primeros 6 meses y luego en unas 400 kcal al día hasta el final de la lactancia. Pero no es necesario contar calorías, la sensación de hambre avisa cuando es necesario comer más.

La lactancia materna es lo mejor, eso ya lo sabemos, 
y para las madres diabéticas y sus hijos tiene un valor añadido, aunque suponga superar algunas dificultades más. 

Bibliografía