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lunes, 16 de octubre de 2017

Trilogía de la alimentación saludable. 3º parte: ¿Que comprar? Guía para leer etiquetas.

Aunque ésta es la última entrega de la trilogía, hacer las elecciones adecuadas a la hora de comprar comida es lo primero que tenemos que hacer para comer saludable . Comprar alimentos saludables para preparar comida sana. Ya sabemos que hay que comer más verduras y frutas, de todos los colores. Eso es fácil. Vamos al mercado o a la sección de frutas y verduras del supermercado y tenemos gran variedad. Con suerte conseguiremos productos locales que han sido cosechados en su punto justo de maduración y que están más ricos que otros que han pasado semanas o meses en cámaras de frío y maduran de prisa y corriendo cuando se ponen en exposición. También puede ser fácil comprar pollo, pescado o carne si compramos en la pescadería o en la carnicería. Pero ¿Qué pasa con los productos elaborados, cómo el pan, la pasta, las conservas? ¿Cómo elegimos alimentos saludables?
Ha llegado el momento de leer las etiquetas.
Regla número 1 para leer etiquetas: 
La etiqueta está por detrás.
Puede parecer una tontería, pero todo lo que ponga el envase por delante es mera publicidad. No será mentira (porque la publicidad engañosa es ilegal y los fabricantes se cuidan muy bien de cumplir las leyes) pero sí puede prestarse a confusión.
Expresiones como "Bio", "Eco", "Natural", "Sin colorantes ni conservantes", "Rico en calcio (hierro o vitaminas)" , etc… no nos dan en realidad ninguna información útil para decidir si el producto en cuestión es saludable o no.

Peor todavía los que sugieren que el producto te da energía, te hará más fuerte o protegerá tus defensas, tus huesos o tu corazón.


En el reverso de la caja o el paquete están la lista de ingredientes y la tabla de composición nutricional. Esto es lo que estábamos buscando.
El orden da un poco igual. A mí me gusta empezar por la lista de ingredientes.

Lista de ingredientes

Aquí la regla número 1 es: cuantos menos ingredientes, mejor.

  • Pueden ir directo al carro los productos que contengan 1 solo ingrediente o el ingrediente que anuncia el envase y algún conservante. Por ejemplo harina (mejor integral), arroz (integral), legumbres (con algún conservante si son legumbres en conserva), leche.
  • Suelen pasar el primer control, y podemos ir a la tabla de composición nutricional los que tienen 2 o 3 ingredientes:
    • Queso: leche, fermentos lácticos, sal.
    • Yogur: leche, fermentos lácticos, endulzantes, colorantes.
    • Pan, picos de pan: harina, levadura, alguna fuente de grasa, sal.
  • Si tiene más de 2 o 3 ingredientes
    • Recuerda que los ingredientes van ordenados por cantidades: el primer ingrediente es el más abundante. Si estás comprando una tableta de chocolate y el listado de ingredientes empieza por azúcar, ya sabes que estás comprando una tableta de azúcar con sabor a chocolate.
    • Los alérgenos deben venir en negrita, para que resalten.
    • Busca que esté indicado el porcentaje de cada ingrediente. No están obligados a ponerlo pero es interesante conocerlo, por ejemplo en el caso del pan. Lo normal es que, aunque ponga pan integral, esté hecho de harina blanca + salvado, y eso no es pan integral: es pan blanco "disfrazado". El pan integral de verdad suele estar hecho con una mezcla de harina integral con harina blanca, que es más fácil de panificar. En este caso, si conocemos el porcentaje de cada tipo de harina, podemos elegir el que contenga la mayor cantidad de harina integral.  
    • Busca la fuente de grasa. Será muy difícil encontrar un producto hecho con aceite de oliva, pero al menos que sea girasol o colza  (nabina o cánola) en lugar de palma o grasas parcialmente hidrogenadas.
    • Busca el azúcar o sus sucedáneos. El azúcar puede aparecer en el etiquetado con más de 50 nombres distintos: sacarosa, fructosa, jarabe de maíz, miel, sirope de arce, melaza, etc. Todas, independientemente de su origen, son distintas formas de azúcar libre.

Cortesía de NorteSalud.com

La tabla de composición nutricional

Indica el valor energético (las calorías) y el porcentaje de proteínas, grasas, fibra, hidratos de carbono y sal que contiene el producto, tanto por cada 100 gr de producto como por unidad de consumo (una galleta, una rebanada de pan, un envase de yogur). En las grasas debe indicar que cantidad corresponde a  grasas saturadas y  en los hidratos de carbono, que cantidad corresponde al azúcar. En otros países el etiquetado incluye un semáforo nutricional. Mediante un sistema de colores, indica si es el contenido de grasas, azúcar o sal es alto, mediano o bajo siguiendo estas pautas:
Se considera alimento bajo en azúcar el que tiene menos de 5 gr por 100 gr, bajo en grasa si tiene menos de 3 gr y bajo en sal si tiene menos de 0,3 gr.
Fuente: Food Standards Agency UK

La etiqueta no discrimina (aún) entre azúcares naturalmente presentes en el alimento (como la lactosa de la leche) y azúcares añadidos. Por eso es necesario saber que un yogur natural puede tener hasta un 4-5% de azúcar (lactosa), que es propio de la leche y no se considera azúcar añadido. Las frutas deshidratadas tienen también mucha azúcar naturalmente presente. En este caso, para saber si tienen azúcar añadido tenemos que volver a mirar en la lista de ingredientes.

Si estamos comprando galletas, por ejemplo, es normal que tengan entre un 20 y un 30 % de azúcar. Lo interesante es descubrir cómo puede haber azúcar en mucho productos que en principio no son dulces: pan de molde o tostado, tomate frito, salsas, conservas, alimentos precocinados.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Trilogía de la alimentación saludable. 2º Parte: ¿Qué comemos?

Ya sabemos lo que significa seguir una dieta saludable. La OMS lo explicó perfectamente y lo resumimos en la entrada anterior, pero lo podemos resumir más aún y dejarlo en estos 5 puntos.  

        LME hasta los 6 meses y luego complementada al menos hasta los 2 años.
        Limitar las grasas al 30% de la ingesta calórica total, evitando las saturadas.
        Aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales 
        Limitar el azúcar libre a menos del 10% de la ingesta calórica total (Mejor el 5%)
        Limitar la sal a menos de 5 gr al día  y consumir sal yodada

Así puede resultar muy fácil, pero a la hora de la verdad, ¿Cómo lo ponemos en práctica? ¿Qué comemos?
En España, para evitar que continúe aumentado la obesidad, se puso en marcha la estrategia NAOS para promover la alimentación saludable y la actividad física.
De la estrategia NAOS os sonará la famosa pirámide nutricional.
Fuente: AECOSAN. MSSSI
¿Pero es realmente útil ? ¿Nos ayuda a seguir una alimentación saludable, tal como ya sabemos que debe ser?
Los más importantes nutricionistas piensan que no. (Os dejo algunos enlaces interesantes al final)  Y nos dan argumentos de peso para justificarlo. Si observamos cada escalón con detenimiento, los problemas empiezan desde la base.



No hay ninguna evidencia científica de que haya que beber 2 litros de agua al día. La cantidad de agua que bebemos está perfectamente regulada por la sensación de sed. Los niños beberán lo que necesiten si tienen agua disponible. No hay que obligarlos a beber.


Si subimos al escalón de la fruta y la verdura vemos que la pirámide nos recomienda fruta, verduras y hortalizas a diario, así como cereales. Pero no nos dice que los cereales deberían ser integrales, que son los que conservan todas sus propiedades beneficiosas y los que han demostrado ser saludables. Eso nos puede hacer pensar que un tazón de cereales para el desayuno de cada día de los niños es una opción estupenda. O un vaso de leche con galletas. ¿Pero si son cereales? ̶ , me dirás ̶ . Sí. Pero son cereales refinados con un elevado porcentaje de azúcar. Hicimos el cálculo del azúcar de los cereales en esta entrada. Y hablamos del azúcar de las galletas en esta otra. Los cereales de desayuno y las galletas no son una buena elección. Aunque limitáramos las cantidades para que el azúcar no supere el 5% de las calorías diarias consumidas, estamos educando el gusto por alimentos demasiado dulces.

En el siguiente escalón llegamos a la recomendación de los alimentos proteicos, donde aparecen pescado, legumbres, huevos y frutos secos, en el mismo rango que las carnes y embutidos.
¿Pero no había dicho la OMS que la carne procesada podía ser cancerígena y que la carne roja probablemente también?

Incluso el Ministerio de Sanidad recomienda limitar el consumo de carne a 2 veces por semana. Se considera consumo habitual para un adulto el consumo diario de unos 100 gr de carne y unos 50 gr de carnes procesadas. ¿Qué pasa con un niño que desayuna cada día un bocadillo de embutido y cena varias veces a la semana salchichas, hamburguesas,  jamón york o nuggets de pollo? ¿No se considera consumo habitual?

Llegamos a la cúspide de la pirámide con la recomendación de comer bollos, dulces, refrescos, chucherías, patatas fritas solo ocasionalmente. Me vais a permitir que repita que los cereales de desayuno y las galletas tienen tanta azúcar como los bollos antes de pensar en cuántas veces al día desayunan o meriendan nuestros niños cereales, galletas, magdalenas, donuts o se llevan al cole zumos o batidos (con la misma cantidad de azúcar, sino más, que un refresco). ¿Se puede considerar un consumo ocasional?
Fuente: Harvard School of Public Health
Si queremos seguir una guía para llevar una alimentación saludable quizá deberíamos olvidarnos de la pirámide nutricional y elegir  El plato para comer saludable de la Universidad de Harvard, mucho más intuitivo y práctico. 


Para beber, agua. Ni refrescos,ni zumos, ni bebidas de zumo+leche. Zumo natural: poco. (Mejor la fruta entera. Y lácteos: 2 raciones al día en niños (Leche entera o yogur natural sin azúcar)
 
Insiste en la conveniencia de comer cereales integrales en forma de pan integral (Elaborado con harina integral de trigo, avena, centeno, etc.) , arroz integral, pasta integral, copos de avena o muesli natural. 
Nos ayuda a escoger fuentes saludables de proteínas, dando preferencia a pescados, aves, legumbres y frutos secos con menos carne roja y evitando carnes procesadas. 
Y fuentes saludables de grasas donde destaca el aceite de oliva. Aunque el aceite de colza no es muy popular en España, sí es saludable y se puede encontrar entre los ingredientes de muchos productos. 

Finalmente los bollos, dulces, chucherías y refrescos ni siquiera aparecen. Si no están en el plato es mucho más fácil no tenerlos en cuenta a la hora de planificar nuestra alimentación. 

En la siguiente entrega, cómo elegir lo que vamos a comer para hacer una elección saludable, especialmente cómo leer e interpretar etiquetas. 

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Mas información.



martes, 12 de septiembre de 2017

Trilogía de la Alimentación saludable. 1ºparte: ¿Qué es una dieta sana?

Los expertos en nutrición; los medios de información; la publicidad; incluso los anuncios de la tele (con esos subtítulos microscópicos que recorren la pantalla a toda velocidad mientras un niño se zampa una chocolatina) nos recuerdan constantemente que hay que comer saludable. Que una dieta sana y el ejercicio físico son fundamentales para prevenir las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer. Y no podemos estar más de acuerdo. Pero ¿realmente sabemos de qué estamos hablando cuando hablamos de alimentación saludable?


Cuando pregunto y analizo lo que comen los niños a diario, a veces pienso que no está tan claro. Pasado el primer año de vida, en el que la alimentación está perfectamente cuidada y controlada, cuando llega el momento de la diversificación, empiezan a aparecer los problemas. Niños que comen muy poquito (porque sobreviven a base de biberones con cereales), niños estreñidos que no comen verdura, niños que no quieren fruta porque prefieren yogures, niños que con 8 o 9 años ya tienen sobrepeso, incluso obesidad. 
Comer bien y sano parece que no es tan fácil. Pero sí lo es.  Hay muchas fuentes fiables donde encontrar información sobre cómo llevar una alimentación saludable, pero las pautas para una alimentación sana de la OMS son quizás las mas actualizadas y sencillas de interpretar. 


Empezando por recomendar la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y luego continuar al menos durante 2 años o hasta que la madre o el niño deseen, las recomendaciones se basan en los siguientes puntos.
  • Las grasas no deberían superar el 30% de la ingesta calórica total para evitar un aumento de peso, dejar de consumir grasas saturadas para consumir grasas no saturadas y eliminar gradualmente las grasas industriales de tipo trans.


  • Aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales (por ejemplo, maíz, mijo, avena, trigo o arroz integral no procesados) y limitar el consumo de azúcar libre a menos del 10% de la ingesta calórica total. Para obtener mayores beneficios, se recomienda reducir su consumo a menos del 5% de la ingesta calórica total.

Aumentar progresivamente la presencia de cereales integrales debería ser una prioridad si queremos mejorar nuestra dieta. No solo porque al ser integrales aportan fibra que mejora el tránsito intestinal, sino porque tiene muchos otros beneficios, de manera que se ha demostrado que disminuyen la mortalidad por todas las causas. Los cereales integrales, además del almidón (que contienen  los cereales refinados), aportan también el salvado (la fibra) y el germen, rico en proteínas, vitaminas y minerales. Pero no todos los productos integrales están elaborados con cereales integrales. El pan que habitualmente se compra como integral puede estar hecho con harina refinada y salvado. Estaríamos incluyendo la fibra del salvado, sí, pero no el germen con todas sus propiedades. Hay que buscar que el pan o la pasta indique en la lista de ingredientes que está hecho con harina integral. Si quieres saber cómo distinguir un pan integral de uno al que simplemente le han añadido salvado, nos lo explica el nutricionista Aitor Sánchez en este video
  • Limitar el consumo de sal a menos de 5 gramos al día (aproximadamente una cucharadita de café)  y consumir sal yodada. La mayoría de la sal que se consume procede de alimentos procesados (por ejemplo, platos preparados, concentrados de caldo, carnes procesadas como el beicon, jamón, salchichón, queso o aperitivos salados) y no solo de la sal que se añade a los alimentos cuando se cocinan.

Llegados a este punto deberíamos hablar de las fuentes de proteínas: ¿pollo o ternera?, ¿pescado o carne? ¿y qué pasa con la leche, o los huevos?
En la siguiente entrega de esta trilogía seguimos con estos temas y veremos cómo organizar el menú para cumplir con éstos objetivos.
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viernes, 25 de agosto de 2017

Cuidados del sacaleches

Tener un sacaleches más o menos sofisticado para  extraer la leche con comodidad es muy necesario en ocasiones.

  • Imprescindible si has tenido un bebé prematuro y está ingresado
  • Muy útil si tienes que incorporarte a trabajar antes de los 6 meses de tu bebé y quieres seguir con la lactancia de forma exclusiva. 
  • Si tienes que separarte de tu bebé y quieres que en tu ausencia le den tu leche. 
  • Si has decidido hacerte donante de leche materna y ayudar a esos bebés prematuros que tanto la necesitan para su recuperación.

El cuidado del sacaleches, su limpieza y mantenimiento son fundamentales para evitar infecciones por contaminación de la leche y para prolongar su vida útil.


Recientemente, el Centro de Control de Enfermedades de EEUU ha actualizado las recomendaciones para la limpieza del sacaleches

Antes de cada uso

  • Lávate las manos con agua y jabón.
  • Observa y monta el sacaleches. Si algún tubo estuviera mohoso, deséchalo y cámbialo inmediatamente.
  • Limpia el exterior del aparato, el interruptor y los mandos con toallitas desinfectantes (sobre todo si se trata de un equipo compartido)

Después de cada uso

  • Cierra el envase con la leche inmediatamente, etiquétala con la fecha y la hora y guárdala en la nevera, el congelador o la bolsa de transporte con los bloques de hielo sin demora.
  • Limpia el exterior del equipo con las toallitas desinfectantes nuevamente.
  • Retira la copa y los tubos que han estado en contacto con la leche y enjuágalos con agua corriente para eliminar los restos de leche. No los dejes en remojo en el fregadero.
  • Lava los componentes que hayan estado en contacto con la leche inmediatamente, a mano o en lavavajilla.

Lavado a mano.

  • Utiliza un recipiente de uso exclusivo para lavar los artículos de alimentación infantil. No uses el fregadero para lavarlos.
  • Añade agua caliente y jabón.
  • Frota con un cepillo de uso exclusivo para éste fin. 
  • Enjuaga con agua corriente. 
  • Deja que sequen al aire sobre papel de cocina  o toalla de papel. No frotar para secar.
  • Lava el recipiente de lavar y el cepillo que has usado y déjalos secar al aire.

Lavado en lavavajillas

  • Asegúrate de que las piezas son aptas para el lavado en lavavajillas.
  • Lava los componentes del sacaleches por separado del resto de la vajilla.
  • Coloca las piezas en una cesta o bolsa de lavado.
  • Utiliza un programa de lavado con agua caliente y de secado con aire caliente o desinfección, si está disponible.
  • Retira las piezas del lavavajillas con las manos limpias y secas. Si quedan restos de humedad en las piezas deja que sequen al aire sobre papel de cocina  o toalla de papel sin  frotar.

Desinfección

  • Las piezas del sacaleches, el recipiente y el cepillo de lavar se deberían esterilizar al menos 1 vez al día durante los primeros 3 meses de vida del bebé, o si es prematuro o tiene alguna enfermedad.
  • Se puede esterilizar con vapor, agua hirviendo o mediante el programa de esterilización del lavavajillas.

Almacenamiento

  • Las piezas del sacaleches, el recipiente y el cepillo de lavar se deben guardar una vez completamente secos, en un lugar limpio y protegido.

Más información: 

¿Has pensado en hacerte donante de leche materna? Puedes encontrar toda la información necesaria en éste enlace.
Instrucciones para esterilizar los artículos de alimentación infantil (en Inglés) 

lunes, 7 de agosto de 2017

Diabetes y lactancia materna. Lo que necesitas saber.

Hasta un 1% de las embarazadas presentan diabetes antes del embarazo, y hasta un 12%, pueden desarrollarla durante la gestación. La diabetes durante el embarazo supone un riesgo, tanto para la madre como para el bebé.
La embarazada diabética puede tener infecciones, hipertensión y parto prematuro, así como mayor dificultad para el control del azúcar a pesar del tratamiento y mayor incidencia de complicaciones propias de la enfermedad.
El bebé puede crecer más lentamente, nacer antes de tiempo, o crecer en exceso dificultando el parto que puede acabar en cesárea. El recién nacido también puede tener problemas respiratorios o para regular la temperatura o los niveles de azúcar en sangre.
El estricto control de la embarazada es fundamental, para evitar complicaciones.

La diabetes que ya está presente antes del embarazo puede ser de 2 tipos:
  • Diabetes tipo 2:  aparece en mayores de 30 años y se controla al principio con dieta aunque con el paso del tiempo puede precisar tratamiento con medicamentos e incluso insulina.
  • Diabetes tipo 1: la que se diagnostica antes de los 30 años, precisa tratamiento con insulina siempre, además de la dieta.
  • La diabetes gestacional aparece durante el embarazo. Para detectarla se hace una prueba a todas las embarazadas entre las semanas 24 y 28. La prueba de O’Sullivan. Se determina la glucosa en sangre 1 hora después de tomar 50 gr en glucosa. Si esta prueba es positiva (la glucemia es igual o superior a 140 mg/dl) hay que confirmar el diagnóstico con una curva de glucosa. Se hace una determinación de glucosa en sangre en ayunas y después de 1,2 y 3 horas de tomar 100 gr de glucosa. Se considera positivo si los valores están alterados en 2 determinaciones.

Las madres que eran diabéticas antes de quedarse embarazadas pueden estar en tratamiento solo con dieta, con  pastillas (antidiabéticos orales) o con insulina. Durante el embarazo los antidiabéticos orales están contraindicados, así que la mayoría de las embarazadas se tratarán con dieta y si es necesario, también con insulina.

La diabetes gestacional se controla generalmente bien con dieta, pero a veces precisan también insulina. 



Cómo influye la diabetes en la lactancia (o la lactancia en la diabetes)


La diabetes gestacional en general desaparece por completo en cuanto nace el niño, es un factor de riesgo para que esa madre desarrolle diabetes en el futuro y para que el niño presente diabetes, obesidad o síndrome metabólico (un factor de riesgo cardiovascular que engloba hipertensión, diabetes y aumento de colesterol y triglicéridos)
Es conocido que  la lactancia materna protege a la madre del cáncer de mama y ovario. Pero también del riesgo de desarrollar diabetes, síndrome metabólico y enfermedad cardiovascular como infarto de miocardio. Si además la madre tiene diabetes (pregestacional o gestacional) el efecto protector de la lactancia es mayor.
Los bebés amamantados también tienen menos riesgo de  diabetes, obesidad y enfermedad metabólica. Pero si su mamá ha tenido diabetes en el embarazo, el efecto protector de la lactancia es aún mayor.
Por eso en el caso de madres diabéticas es aún más importante tomar todas las precauciones para asegurar el éxito de la lactancia. El aumento de las cesáreas,  la separación del bebé de su madre "para observación" o el uso de biberones de leche artificial son el caldo de cultivo óptimo para dificultar el inicio de la lactancia. Si a esto se suma que es habitual un pequeño retraso en la subida de la leche en madres diabéticas, el fracaso está garantizado si no se tiene la precaución de fomentar el contacto piel con piel, la lactancia a demanda durante las primeras horas de vida y el uso de suplementos con relactador o jeringa cuando sean necesarios.

Tratamiento de la diabetes durante la lactancia.


  • La diabetes gestacional suele remitir completamente tras el parto y la madre no precisa más tratamiento.
  • La insulina es una molécula grande y no pasa a la leche, no supone ningún riesgo para el bebé.
  • Las mujeres que tomaban antidiabéticos orales antes del embarazo y que tuvieron que cambiar a insulina pueden seguir con insulina durante la lactancia. Algunos autores recomiendan esta opción ya que no todos los antidiabéticos orales son compatibles con la lactanciaEl especialista que trate a la madre elegirá alguno que sea compatible y siempre queda recurrir a la página e-lactancia.org.
  • La dieta será la misma que tuviera previamente la madre para controlar su diabetes, teniendo en cuenta que las necesidades aumentan en unas 300 kcal al día los primeros 6 meses y luego en unas 400 kcal al día hasta el final de la lactancia. Pero no es necesario contar calorías, la sensación de hambre avisa cuando es necesario comer más.

La lactancia materna es lo mejor, eso ya lo sabemos, 
y para las madres diabéticas y sus hijos tiene un valor añadido, aunque suponga superar algunas dificultades más. 

Bibliografía 







martes, 1 de agosto de 2017

El exceso de ruido y la audición en los niños.


Los problemas de pérdida de audición por exceso de ruido son conocidos en adultos expuestos de forma prolongada a ruidos excesivamente altos, como trabajadores industriales, aquellos que trabajan con maquinaria ruidosa, o en entornos especialmente ruidosos como  un aeropuerto. Sin embargo estos problemas se empiezan a ver también en niños que usan dispositivos de música y juegos portátiles con auriculares-

Niños que usan dispositivos de música y juegos portátiles con auriculares tienen riesgo de pérdida auditiva por exceso de ruido.

La pérdida auditiva se puede producir a distintos niveles del sistema auditivo. Aquí puedes ver cómo funciona el oído, en solo 3 minutos.

La pérdida auditiva por trastorno de conducción sucede cuando la señal acústica simplemente no llega a la cóclea, la zona del oído que recibe el estímulo auditivo y lo transmite al cerebro. Puede ser por cera en el conducto auditivo o porque haya líquido en el oído medio. Es lo típico cuando hay una otitis, por ejemplo. Un trauma acústico importante podría dañar el tímpano y producir pérdida auditiva pero no es frecuente en niños (hace falta un ruido muy intenso para que esto suceda)

El daño auditivo por ruido se produce mayormente por lesiones a nivel de la cóclea. La cóclea es la parte del oído que recibe el estímulo auditivo y lo transforma en una señal eléctrica que, a través del nervio auditivo, se dirige al cerebro donde se interpreta. Las células de la cóclea que se encargan de ésta función se llaman células ciliadas. En español éste nombre no nos dice mucho. En ingles se denominan "hair cell". Células con pelos. Al microscopio electrónico se ven perfectamente estos pelos. Prolijamente peinados cuando están sanos. Completamente despeinados cuando han sido dañados por un ruido excesivo. Y lo peor es que no hay peines. Nada puede restaurar el daño una vez que se ha producido. ¿Quieres ver cómo el ruido daña a las celulas ciliadas? Pincha aquí.  
Fuente: Centers for Disease Control and Prevention
Afortunadamente tenemos muchas más células ciliadas de las que son necesarias, pero a la larga pueden acabar disminuyendo tanto que empiece a notarse el daño auditivo.

Además, en niños el estímulo auditivo es necesario para el desarrollo de las zonas del cerebro que procesan la información auditiva, así que

Si el niño no oye bien, tampoco se desarrollará bien la parte del cerebro encargada de ésta función.

Estímulos auditivos intensos pero breves pueden producir efectos transitorios, parcialmente reversibles, como zumbidos o sensación de que todos los sonidos están como atenuados. Esto es frecuente por ejemplo después de un viaje en avión o después de un concierto. Aunque es reversible, no lo es por completo y debe servirnos  de señal de alarma de que la exposición ha sido excesiva. Es importante enseñar a los niños a reconocer estos signos de alarma. Esta magnífica infografía de @boticonsejos nos puede ayudar.

La exposición cada vez más frecuente de los niños a dispositivos portátiles con auriculares los pone en riesgo de un exceso mantenido de ruido lo que puede desencadenar a la larga un daño auditivo.
La mejor medida preventiva es controlar el volumen
Lo ideal es que el nivel de ruido esté por debajo de los 85 dB, pero esta medida a  veces es difícil de conocer, por lo que habrá que guiarse por otros parámetro, más indirectos. 
  • Es mejor escuchar música en ambientes poco ruidosos. Si hay mucho ruido alrededor es probable que tengamos que subir el volumen por encima de los niveles adecuados.
  • Una buena forma de saber si el volumen es adecuado es que tengamos la sensación de estar cómodos con ese nivel de ruido. Si el volumen nos parece "demasiado alto" probablemente lo sea. Es importante ayudar a los niños a encontrar ese nivel personal.
  • Otra forma de saber si el volumen es demasiado alto es preguntar a los que nos rodean si pueden escuchar lo que estamos oyendo. Si lo pueden oír probablemente el volumen sea excesivo.
  • Tomarse un descanso cada 15-20 minutos es una buena forma de permitir que el oído se recupere. 
  • Existen tapones especiales que pueden atenuar hasta 30 db y  protectores externos tipo cascos o auriculares (como los que se usan en la industria) que pueden atenuar otros 30 db.
    • Un concierto, independientemente del tipo de música o de la distancia a las fuentes de sonido, puede llegar a los 120 db. La Academia americana de ORL insisten en que los niños que acuden habitualmente a conciertos o espectáculos musicales debería usar tapones o protectores externos para evitar daño auditivo .
    • Estímulos auditivos muy intensos, como un disparo de arma de fuego o fuegos artificiales  por ejemplo, puede estar sobre los 160 dB. En éstos casos, si no se puede evitar la exposición, se debería recurrir a utilizar ambos tipos de protección: tapones y protectores externos .
Más información

miércoles, 12 de julio de 2017

La ictericia del recién nacido

La ictericia neonatal, esa coloración amarillenta de la piel y los ojos del recién nacido, es una situación muy frecuente que se ve en los bebés de pocos días de vida.
Se debe a un aumento de la bilirrubina, que es un producto de desecho de  la destrucción de los glóbulos rojos.
glóbulos rojos

Durante el embarazo el bebé necesita más glóbulos rojos para transportar el oxígeno por la sangre. Cuando nace, como el aire es más rico en oxígeno que la sangre de la placenta, esos glóbulos rojos que ya no son necesarios se destruyen. En condiciones normales, la bilirrubina se procesa  en el hígado y de ahí pasa al intestino formando parte de la bilis para ser eliminada por la heces. 
En el recién nacido se suman varias circunstancias para que este proceso se altere y aumente la cantidad de bilirrubina. 
  • El hígado está inmaduro, no puede procesar tanta bilirrubina y no la puede eliminar correctamente. 
  • Parte de la bilirrubina que llega al intestino es nuevamente absorbida, por lo que vuelve a la sangre. 
  • Si la lactancia no está bien establecida y el niño no se está alimentando adecuadamente, la ictericia puede empeorar. 
  • En algunos casos se puede dar una incompatibilidad entre la sangre del niño y de la madre. Durante el embarazo la madre produce anticuerpos contra la sangre del niño y aumenta la destrucción de los glóbulos rojos. La más grave es la incompatibilidad Rh (Cuando la madre es Rh negativo y el bebé Rh positivo) pero también puede haber incompatibilidad con los grupos A o B, pero generalmente son cuadros menos graves.

¿Qué pasa cuando aumenta la bilirrubina?

El aumento de bilirrubina se manifiesta por la coloración amarillenta de la piel que va progresando  "de arriba hacia abajo". Lo primero que se suele ver es que la parte blanca del ojo está amarillenta. Luego el tinte amarillo puede llegar al pecho, al abdomen, a los muslos, incluso las piernas. El color de la piel es una cuestión puramente estética. La importancia de la ictericia se debe a que, si este pigmento llega al líquido que baña el sistema nervioso central, la bilirrubina "tiñe" los tejidos cerebrales produciendo un cuadro grave con convulsiones, sordera, retraso mental y otras secuelas, llamado kernícterus.

¿Cómo se diagnostica? 

Un pediatra experimentado puede calcular " a ojo" si la bilirrubina está lo suficientemente alta como para precisar tratamiento, pero siempre se debe hacer alguna determinación.
bilirrubinometro medir bilirrubina en piel ictericia neonatal

Existen actualmente unos dispositivos que miden la bilirrubina directamente en la piel, sin necesidad de hacer analítica, pero se debe comprobar en sangre cuando los niveles son altos para estar seguros.

¿Cuándo se debe tratar? 

Si los niveles de bilirrubina superan ciertos límites dependiendo de la edad del niño y otros factores de riesgo (por ejemplo los prematuros pueden tener complicaciones con niveles más bajos), es necesario hacer que esos niveles disminuyan. 
fototerapia
El bebé debe permanecer el mayor tiempo posible bajo la luz, incluso durante las tomas.
La medida más simple para disminuir la bilirrubina es la fototerapia: se coloca al bebé debajo de una lámpara especial que acelera la pérdida de la bilirrubina a través de la piel. Es importante que para que sea efectiva el niño esté desnudo para que la luz actúe sobre la mayor parte posible de superficie corporal, teniendo cuidado de que no se enfríe. Es importante también asegurarnos de que el bebé se está alimentando correctamente. A veces, en lugar de lámparas de fototerapia se usan unas mantas luminosas con las que se envuelven al niño.
En los casos más graves, cuando los niveles de bilirrubina son muy altos, puede llegar a ser necesario hacer una exsanguinotransfusión: un recambio parcial de la sangre. Se extrae parte de la sangre del bebé y se le transfunde sangre limpia, sin bilirrubina. 
Normalmente, después de unos días de fototerapia los niveles disminuyen hasta límites seguros y el bebé se puede ir a casa. Es normal que aún siga amarillo unos días más, sobre todo los ojos. A algunos niños les dura incluso semanas, sobre todo si está con lactancia materna. Pero pasados los primeros 7-10 días de vida, la bilirrubina ya no puede llegar al cerebro así que la ictericia deja de ser un problema.

¿Que podemos hacer para prevenir la ictericia?


Para prevenir complicaciones derivadas de la ictericia es importante: 
  • Estar pendientes del color del bebé durante los primeros días de vida. Observar los ojos y la piel. Si la piel está muy enrojecida, al apretar un poco con el dedo se puede ver mejor el color real. 
  • Asegurarse de que el niño se está alimentando bien, consultando cualquier duda que pueda surgir al respecto.
  • Acudir a una revisión por el pediatra en la primera semana de vida para confirmar que no hay ninguna complicación.